COVID-19 y el Sector Bibliotecario Global

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Última actualización : 5 junio 2020

Recursos clave para la respuesta de las bibliotecas a la pandemia del coronavirus

La información y los recursos que se mencionan a continuación no son concluyentes y se actualizarán regularmente. Se basan en información pública disponible que fue enviada a updates@ifla.org. Agradecemos que nos envíen otras ideas, referencias, sugerencias y correcciones a esta dirección de correo. Por favor sírvanse consultar nuestra página de preguntas frecuentes FAQs especialmente en lo referente a IFLA. ​

 

COVID-19 and libraries: gloves & mask

Comprender la enfermedad COVID-19 y su propagación

Recursos sobre la enfermedad

Los coronavirus son una familia de virus. COVID-19 – o enfermedad por Coronavirus – es una enfermedad infecciosa causada por un tipo de coronavirus descubierto recientemente.

Tal como establece la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mayoría de las personas infectadas por COVID-19 desarrollarán infecciones respiratorias leves a moderadas y se recuperarán sin requerir ningún tratamiento especial. Las personas mayores, y aquellos con problemas médicos preexistentes como enfermedades cardiovasculares, diabetes, enfermedades respiratorias crónicas y cáncer, tienen más probabilidades de desarrollar una enfermedad seria.

Los síntomas más comunes son fiebre, cansancio y tos seca. Otros síntomas son falta de aire, dolores y molestias, dolor de garganta, y algunas pocas personas presentan diarrea, náuseas y secreciones nasales.

El mejor modo de prevenir y disminuir la transmisión es estar bien informados sobre el virus COVID-19, la enfermedad que causa y cómo se propaga. COVID-19 se propaga principalmente a través de gotas de saliva o de secreciones nasales cuando una persona infectada tose o estornuda.

Para saber más sobre el virus, consulte las páginas de investigación de la OMS, o los cursos MOOC - Cursos en línea, masivos y abiertos sobre el virus preparados por la OMS. Tal vez usted también desee suscribirse al servicio de alerta de WhatsApp de la OMS para recibir información confiable directamente en su teléfono.

Recursos sobre los últimos casos

Las autoridades nacionales de todo el mundo están trabajando para reunir información sobre el número de pruebas, infecciones y sus consecuencias. En primer lugar, usted debería consultar con las autoridades de su país para poder contar con esta información, dado que ellas deberían tener los datos más recientes.

A nivel global, la OMS publica informes diarios sobre la situación. Esta información se utiliza para conformar el mapa de la OMS sobre los casos.

El Centro de Ciencias e Ingeniería en Sistemas de la Universidad Johns Hopkins también actualiza un mapa global en vivo, que incluye las cifras de los pacientes recuperados. Este mapa se usa regularmente como fuente de información en los medios de comunicación.

COVID-19 and libraries: book & glasses

Cierre de bibliotecas en el mundo

Las bibliotecas de todo el mundo están enfrentando decisiones difíciles sobre qué servicios ofrecer y cómo hacerlo, desde restricciones mínimas hasta el cierre total. Somos conscientes de que los gobiernos mismos están adoptando distintos enfoques: algunos ordenan el cierre de todas las instituciones, otros indican que la vida debe continuar como siempre, y otros simplemente dejan las decisiones en manos de los directores de las bibliotecas. Las autoridades nacionales de todo el mundo están trabajando para reunir información sobre el número de pruebas, infecciones y sus consecuencias. En primer lugar, usted debería consultar con las autoridades de su país para poder contar con esta información, dado que ellas deberían tener los datos más recientes.

A nivel global, la OMS publica informes diarios sobre la situación. Esta información se utiliza para conformar el mapa de la OMS sobre los casos.

El Centro de Ciencias e Ingeniería en Sistemas de la Universidad Johns Hopkins también actualiza un mapa global en vivo, que incluye las cifras de los pacientes recuperados. Este mapa se usa regularmente como fuente de información en los medios de comunicación.

Ciertamente la decisión de restringir los servicios de una biblioteca o de cerrarla es muy difícil y es necesario adoptarla luego de evaluar los riesgos que implica.

En la actualidad sabemos del cierre total de los sistemas bibliotecarios públicos en los siguientes países y territorios: Argelia, Australia (aunque por lo menos en un estado, se planean aperturas a partir del 15 de mayo), Bangladés, Bermuda, Bolivia, Botsuana, Brasil, Bután, Canadá, Colombia, Costa Rica, Egipto, Eslovaquia, España, Estonia, Filipinas, Finlandia, Ghana, Grecia, Guadalupe, Guernesey,  Hungría, India, Indonesia, Irán, Irlanda, Islas Caimán, Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Italia , Jersey, Kenia, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Malasia, Macedonia del Norte, Malta, Marruecos (con planes de reapertura a partir del 10 de junio), Martinica, Moldavia, Namibia, Nepal, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Portugal, Reino Unido, Samoa Americana, San Martín, Santa Lucía, Singapur, Suiza (con planes de reapertura a partir del 11 de mayo), Trinidad y Tobago, Tonga, Turquía, Ucrania y Uganda. En tanto, las bibliotecas de Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Bulgaria, Canadá, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Gibraltar, Groenlandia, Hong Kong (China), Islas Aland, Islas Feroe, Italia, Japón, Líbano, Macao (China), Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Polinesia Francesa, Polonia, República Checa, Sint Maarten, Suiza y Svalbard están comenzando a reabrir con precauciones para proteger la salud. En Suecia el 90% de las municipalidades mantuvieron las bibliotecas abiertas y el 85% de las municipalidades incluso ofrecen servicios adicionales. 

En Estados Unidos, Ithaka S+R está monitoreando acciones en las bibliotecas de investigación (ver resultados en vivo); mientras que en Francia, el Ministerio de Investigación ha recabado ejemplos de bibliotecas académicas.

Mientras, las bibliotecas escolares de 146 países se verán afectadas por el cierre de todas las instituciones educativas, en otros lugares se han cerrado algunas escuelas, según las cifras de la UNESCO. En muchos de estos países también se han cerrado las bibliotecas universitarias.

Las bibliotecas nacionales también han cerrado al público en Albania, Andorra, Antigua y Barbuda, Argelia, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Austria, Azerbaiyán, Bahamas, Bangladés, Bélgica, Bermuda, Bolivia, Bosnia y Herzegovina, Brasil, Bulgaria, Cabo Verde, Canadá, Catar, Chile,  Chipre, Colombia, Costa Rica, Cuba, Ecuador, Egipto, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Fiyi, Finlandia, Francia, Georgia, Grecia, Groenlandia, Guatemala, Guinea-Bissau, Hungría, India, Indonesia, Irán, Irlanda, Islandia, Islas Cook, Isla de Man, Islas Feroe, Italia, Jamaica, Japón, Kazajistán, Kenia, Kirguistán, Letonia, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Macedonia del Norte, Malasia, Maldivas, Malta, Marruecos, Mauricio, México, Moldavia, Mónaco, Mongolia, Namibia, Noruega, Nueva Caledonia, Nueva Zelanda, Países Bajos, Panamá, Paraguay, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, República de Corea, República Dominicana, Rumania, Rusia (con planes de reapertura a partir de mediados de junio), San Marino, Santa Lucía, Santa Sede, Singapur, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Tailandia, Trinidad y Tobago, Túnez, Turquía, Uganda, Ucrania y Uruguay. Las bibliotecas nacionales de Alemania, Australia, Austria, China, Croacia, Dinamarca, Eslovenia, República Checa, Serbia, Suecia y Suiza abrieron sus puertas pero con servicios limitados.

Agradecemos que nos envíen actualizaciones sobre esta información a la siguiente dirección de correo: updates@ifla.org.

COVID-19 and libraries: typing at keyboard

Manejo de los distintos enfoques sobre las restricciones

Las bibliotecas en las distintas partes del mundo están enfrentando situaciones muy diferentes, desde mantener todos los servicios hasta el cierre total.

De las experiencias que obtenemos en todo el mundo, comprobamos que bibliotecas y bibliotecarios se encuentran en alguna de las siguientes situaciones:

Actividad (más o menos) habitual: en muchos países los casos de contagio del virus son limitados y los gobiernos no han tomado medidas específicas. Sin embargo, se aplican las recomendaciones normales de una buena higiene. En esta situación, por ejemplo, las bibliotecas toman las siguientes medidas:

  • Garantizan el acceso a jabón y agua tibia
  • Garantizan el suministro de alcohol en gel
  • Mantienen las superficies limpias, al igual que los juguetes y las computadoras de las bibliotecas
  • Garantizan que alientan la recuperación del personal y de los usuarios cuando se sientan enfermos, en lugar de que asistan a las bibliotecas
  • En sus sitios web incluyen páginas con vínculos útiles a información confiable para los usuarios y promueven la alfabetización mediática frente a posible información falsa que circula en línea.

Algunas restricciones: hay más casos de contagio y los gobiernos están comenzando a actuar para restringir eventos más grandes. También alientan de manera activa a las personas a tomar más medidas para resguardar la higiene. En este caso, las bibliotecas están tomando las siguientes medidas:

  • Reconsideran la programación de talleres o de horas del cuento, en especial para grupos de riesgo, como los usuarios adultos mayores. Toman medidas adicionales para garantizar la higiene, entre ellas la desinfección de superficies duras. Además, sacan de circulación elementos más riesgosos como juguetes o cascos de realidad virtual
  • Consideran el cierre de espacios de estudio donde las personas pueden pasar períodos de tiempo más prolongados en compañía de otros
  • Se preparan para posibles restricciones más severas, por ejemplo, al garantizar que todo el personal tenga la capacidad y las herramientas para trabajar de manera remota (si fuera posible), y que, también en la medida posible, los servicios se puedan prestar de manera digital.

Servicio mínimo: en muchos países las medidas son más estrictas. Se imponen límites más severos a las reuniones públicas, se advierte específicamente a los grupos en riesgo y se cierra la mayoría de las regiones afectadas. En estos casos, las bibliotecas están adoptando las siguientes medidas:

  • Cierre total de espacios. Se ofrece solamente la posibilidad de pedir prestados libros o de devolverlos en el mostrador de atención al público, o en algún buzón destinado a ese fin. Algunos países están experimentando un sistema de préstamo y devolución de libros desde el vehículo del lector. Otros sólo permiten visitas que cuenten con reserva previa
  • Implementación de políticas de cuarentena para la devolución de libros (ver abajo para mayores detalles)
  • Implementación de planes para ofrecer servicios remotos, por ejemplo, prestamos electrónicos, aprendizaje en línea, o apoyo para clases remotas
  • Medidas para completar la implementación del trabajo remoto para todo el personal, y la verificación de éstas, además de la posibilidad de que los que ya puedan trabajar en forma remota lo hagan.

Cierre total: en los casos en que las medidas son muy estrictas, las bibliotecas se han visto obligadas a cerrar, o han optado por hacerlo luego de evaluar los riesgos para los usuarios y el personal. En estos casos las bibliotecas están tomando las siguientes medidas:

  • Garantizan que todo el personal trabaje desde su casa, salvo algunas pocas excepciones. Cuando el personal concurre al lugar de trabajo, garantizan que se respeten las normas de distanciamiento social.
  • Asignan nuevas obligaciones a los bibliotecarios en otros departamentos dentro de las municipalidades; por ejemplo, que utilicen sus capacidades para el manejo de información en servicios sociales o de apoyo sanitario.
  • Generan una comunicación fluida con los usuarios sobre las oportunidades de uso de los recursos o servicios de la biblioteca.
  • Organizan la hora del cuento en formato digital, cuando esté permitido por los derechos de autor.
  • Promueven el uso de bibliotecas digitales y otras herramientas, incluida la posible inversión en adquisición de más contenidos y licencias.
  • Ofrecen prorrogar los plazos para la devolución de libros físicos y aumentan el número de libros electrónicos que los usuarios pueden solicitar en préstamo.
  • Ponen a disposición de otras actividades el espacio y el equipamiento de las bibliotecas, tales como la impresión de equipos de protección personal.
  • Generan conciencia sobre las ofertas digitales a través de la página principal de los sitios web o colocando carteles en las ventanas de los edificios de las bibliotecas

Preparación para la reapertura: en algunos países, ya se están tomando medidas para levantar las restricciones, aunque en forma parcial, y las bibliotecas probablemente serán parte de esta medida. Los plazos aún son inciertos, y obviamente la seguridad debería ser una prioridad. Frente a esta situación, las bibliotecas están dando los siguientes pasos:

  • Comienzan a planificar la reapertura gradual cuando las reglas, los permisos, y las sedes y recursos de las bibliotecas permitan hacerlo en forma segura introduciendo en las políticas de las bibliotecas aquellos cambios que resulten necesarios. Una medida clave podría ser realizar un análisis de riesgos que se centre tanto en las actividades de las bibliotecas como en la situación general.
  • Establecen límites al número de personas que utilicen la biblioteca al mismo tiempo, y estipulan la manera de hacerlos cumplir (por ejemplo, a través de reservas anticipadas, venta de entradas u otros medios para contar la cantidad de usuarios), así como de evitar situaciones de reunión de muchas personas, por ejemplo, utilizando sistemas unidireccionales, reduciendo el mobiliario, manteniendo cerradas las salas de lectura y los baños, o posponiendo su programación.
  • Implementan procesos de limpieza regulares (pueden incluir un breve cierre de la biblioteca) focalizados especialmente en la limpieza de superficies donde el virus pareciera sobrevivir por más tiempo (plásticos y metales, con excepción del cobre) y mantienen los baños cerrados o al menos intensifican su limpieza.
  • Desarrollan servicios como “haz clic y retira tu libro” (click-and-collect) o servicios de retiro desde el vehículo sin tener contacto con personas.
  • Crean protocolos de respuesta en caso de identificar a una persona con síntomas en la biblioteca.
  • Garantizan que el personal tenga la capacitación y el equipamiento apropiado, incluido el uso de pantallas protectoras si fuera necesario, limitan el contacto, permiten el trabajo en forma remota durante todo el tiempo que sea posible, y realizan actualizaciones en forma regular. 
  • Dejan en claro las circunstancias que hacen imposible la apertura segura, y garantizan que los responsables de tomar decisiones comprendan la naturaleza de los espacios de las bibliotecas.
  • Continúan promoviendo servicios y recursos en línea con el objetivo de limitar la cantidad de visitantes en la biblioteca.
  • Comunican con claridad todas las reglas nuevas para los usuarios de la biblioteca, tanto en línea como en el establecimiento, y realizan actualizaciones en forma regular.
  • Garantizan la elaboración de planes en caso de un potencial cierre si ocurriera un nuevo pico en el índice de infectados.

COVID-19 and libraries: stay at home

Mantener la seguridad en la casa y en el trabajo

A la luz de lo expuesto anteriormente, la OMS recomienda, en términos generales,  respetar la etiqueta respiratoria (por ejemplo, toser en el ángulo del codo o utilizar un pañuelo de papel que se descarte de manera inmediata), lavarse las manos o utilizar alcohol en gel con frecuencia,  evitar tocarse la cara y mantener distancia de cualquier persona que tosa o estornude. Asimismo, se deben evitar los focos de contagio, en especial si usted o las personas con las que convive son mayores o pertenecen a algún otro grupo de riesgo (diabéticos y pacientes con enfermedades cardíacas o respiratorias).

Las personas con síntomas leves que se sientan bien deberían aislarse voluntariamente y contactar a su servicio de salud o a una línea de información sobre COVID-19 para solicitar asesoramiento relacionado con la realización de la prueba y la derivación. Las personas con fiebre, tos o dificultades para respirar deberían contactarse con su médico y solicitar atención profesional.

Hay numerosos recursos disponibles en el sitio WEB de la OMS . Además, adelantándonos a la información que figura a continuación, instamos a las bibliotecas a buscar asesoramiento en los organismos nacionales de salud pública, y, por supuesto, a seguir las directrices vigentes. Cuando las bibliotecas forman parte de instituciones más grandes ––como universidades o escuelas–– es aconsejable que se involucren en la planificación y gestión de respuestas ante la crisis, como sucedió por ejemplo en el campus Duque do Caixas de la Biblioteca Federal de Río de Janeiro.

Manejo de materiales

Un tema clave para muchos en el sector bibliotecario ha sido el riesgo de infección por contacto con material contaminado con coronavirus. Obviamente, nuestro conocimiento sobre los aspectos relacionados con la forma de propagación del virus se encuentra aún en una etapa inicial, de modo que no es posible ofrecer pautas definitivas más allá de las recomendaciones generales de mantener limpias las manos y evitar tocarse la cara.

Sin embargo, están surgiendo algunas investigaciones recientes (publicadas en el New England Journal of Medicine y el Journal of Hospital Infection) con respecto al tiempo de supervivencia del virus, tanto en el aire como sobre diferentes superficies. Aparentemente, sobrevive más sobre plástico y acero que sobre cartón o cobre, aunque estas pruebas se realizaron en laboratorios donde el riesgo de infección disminuye con el transcurso del tiempo.

Un seminario web organizado por el Instituto de Museos y Servicios Bibliotecarios de Estados Unidos se hizo eco de esto, sugiriendo que el riesgo del papel era bajo, en tanto que los servicios que implican el contacto regular con superficies duras representan un mayor riesgo. El Gobierno de los Países Bajos también ha sugerido que la posibilidad de contagiarse el virus a través del papel, como por ejemplo de una carta, es baja, al igual que el Instituto Federal Austríaco de Evaluación de Riesgos y las bibliotecas noruegas, que señalan que aún no existen pruebas de contagio a través de superficies, afirmación con la cual también coincide el Asesor Principal de las Bibliotecas Suecas.

Fuera del sector bibliotecario, por ejemplo, en el servicio postal, no parece haber ninguna pauta sobre el manejo de papel o cartón. Lo que sí parece ser más probable es que otras superficies – como picaportes, teclados, mouse de computadoras, juguetes, CD y DVD, o cascos de realidad virtual – podrían contener el virus, de modo que se los debería limpiar con regularidad o sacar de circulación.

Sin embargo, cuando existe la posibilidad de que un libro o algún otro elemento hayan estado en contacto cercano con alguna persona enferma, sería apropiado esperar o aplicar técnicas de limpieza seguras. La recomendación general es ser cauteloso, con lo cual también coincide el gobierno francés. El Instituto de Museos y Servicios Bibliotecarios de Estados Unidos ha celebrado un convenio asociación  con la OCLC y el Instituto Battelle para profundizar en el manejo seguro del material, en el que IFLA también participa.

A los fines de dar una mejor respuesta a la incertidumbre que todavía nos embarga, el Instituto de Museos y Servicios Bibliotecarios de Estados Unidos ha creado el proyecto REALM (Reapertura de Archivos, Bibliotecas y Museos) junto con la OCLC y el Instituto Battelle, para profundizar en el manejo seguro del material, donde la IFLA también hace su aporte. Esta asociación se enfocará en la evaluación de riesgos en determinados materiales y servicios, con el propósito de ayudar a las bibliotecas a tomar determinaciones con respecto a la reapertura y reanudación de servicios.

La asociación ha publicado un primer documento clave —una revisión de la literatura disponible— que analiza artículos de investigación provenientes de diferentes disciplinas, incluidos los que han sido sometidos a referato y los que no.  Se examinan las pruebas sobre transmisión a través del aire y de la proximidad con portadores del virus y sobre la supervivencia del virus en diferentes superficies, y la eficacia de los diferentes enfoques en materia de limpieza.  Si bien este material será de ayuda para quienes desarrollen estrategias, los autores tienen en claro que la investigación está en una etapa temprana y que las pruebas provienen de una amplia gama de contextos.  El proyecto REALM también ha publicado un plan  para verificar la supervivencia del virus en diferentes materiales y superficies.

A la luz de esta realidad, sabemos que algunas bibliotecas impusieron un plazo de espera (cuarentena) antes de manipular los libros devueltos, mientras que otras informaron que no esperan la devolución de los libros hasta que la situación se normalice. Por ejemplo, el organismo responsable de la salud pública de Inglaterra sugirió que el riesgo de manipular cartón es insignificante luego de transcurridas 24 h, y 72 h en el caso del plástico. De todas maneras no todas las bibliotecas imponen cuarentenas, las bibliotecas danesas, por ejemplo, no lo hacen

En tanto, el organismo responsable de las bibliotecas en Irlanda (Libraries Ireland) elaboró pautas en las que se sugiere una espera de 72 h, al menos en el caso del material devuelto o manipulado a partir del cierre de las bibliotecas, y propone procedimientos para su entrega. La Asociación Australiana de Bibliotecas e Información, apoyando al gobierno, sugiere que 24 h son suficientes. Este enfoque también fue adoptado por la Biblioteca del campus Duque do Caixas de la Universidad Federal de Río de Janeiro y las bibliotecas de Egipto, que aprovechan la luz solar para facilitar la desinfección. El gobierno checo sugirió que 48 h serían suficientes, mientras que los gobiernos de Suiza, Países Bajos y Bélgica están optando por 72 h, el de Eslovaquia por cinco días, Eslovenia por dos semanas, y el de Francia y la Universidad del Espíritu Santo de Kaslik (Líbano) por 10 días en el caso de material con cobertura plástica (72 h para el papel). Algunos organismos, como el Ministerio de Cultura de Italia y la Asociación de Bibliotecarios de Andalucía sugieren dos semanas. Algunos países también indican que los espacios para consultar obras deben poder limpiarse con facilidad.

Para la limpieza de material con cobertura plástica, como los DVD, la Asociación de Bibliotecas y Bibliotecarios de Australia ha sugerido emplear toallitas con alcohol permitiendo de ese modo que entren en circulación de inmediato.

La asociación de bibliotecas de Alemania se hizo eco de este consejo, mientras que la de Austria indicó que los lectores no deben humedecerse los dedos antes de cambiar de página, y sugiere el uso de limpiadores levemente alcalinos para las tapas de los libros. Las bibliotecas checas garantizan que su personal utilice guantes y máscaras al manipular libros recién devueltos, entre otros consejos,  mientras que la Asociación de Bibliotecas de Italia además de lo antedicho, sugirió que se pueda solicitar que los usuarios indiquen si el material devuelto estuvo en contacto con alguna persona contagiada con el virus.

Cuando los usuarios trabajan con material para cursos, el organismo responsable de las bibliotecas en Holanda ha recomendado reducir riesgos y cuestiones de logística instando a los usuarios a llevarse el material a sus casas (y a concurrir con su propio papel y lapicera), en lugar de dejarlo en la biblioteca. 

Con respecto a los equipos de computación que, en general, se considera que conllevan mayores riesgos, la mayoría de las pautas hacen hincapié en su desinfección. En muchas situaciones, tener acceso a una computadora es esencial, y para permitirlo se exceptuó el cierre de varias bibliotecas, mientras se implementaron normas estrictas para limitar riesgos, como sucedió en el centro de Londres, en el Reino Unido.

El organismo responsable de las bibliotecas en Holanda sugiere, cuando sea posible, desconectar el mouse y el teclado luego de su uso y colocarlos en un sitio común que facilite este proceso. Otros lugares, como Helsingborg, Suecia, y Topeka, Kansas, planifican garantizar la presencia de personal de las bibliotecas para desinfectar las computadoras luego de su uso.  Las pautas danesas siguen manteniendo su posición contra el uso público de las computadoras dada la existencia de potenciales complicaciones para su limpieza.

Algunas pautas sugieren ofrecer formas claras de devolución de los libros potencialmente contaminados, a través de buzones destinados a este fin, de mostradores especiales, o hasta de canastos dispuestos en la biblioteca solamente para la devolución de material de consulta. En Ginebra, algunas bibliotecas escolares colocan canastos para devoluciones en todas las aulas.  Las pautas polacas sugieren que las devoluciones sean realizadas en superficies que puedan limpiarse con facilidad, o en papel que pueda descartarse, mientras que la Biblioteca Nacional y Universitaria de Croacia ha instalado canastos en la entrada donde se pueden dejar los libros, mientras que la Asociación de Bibliotecas de Japón sugiere la colocación de mesas con el mismo propósito.

Al manipular material recientemente devuelto, la Asociación de Bibliotecas e Información de Australia (ver enlace en la sección reapertura de bibliotecas) recomienda el uso de guantes para el manejo de libros recién devueltos, y la eliminación de los guantes inmediatamente después. Otros sugieren que el uso de guantes puede dañar el material y que el lavado regular de las manos puede ser suficiente.  La Biblioteca Nacional y Universitaria de Croacia (ver enlaces más abajo) sugiere que las copias de depósitos legales también deberían manipularse con cuidado, remover el embalaje con el que se las entrega con muchos recaudos y eliminarlo en receptáculos especiales.

Una vez reunido el material, resulta claro que la necesidad de almacenar los libros puede causar problemas de logística, en especial para las instituciones más pequeñas. Las pautas francesas sugieren que si no es posible encontrar una sala especial, se deberían emplear espacios específicos de la biblioteca (y mantenerlos cerrados al público), o incluso almacenar los libros fuera del edificio. También sugieren que deberían profundizarse los esfuerzos para limitar el número de personal que trabaja con esos materiales, y se les debería brindar el equipamiento protector adecuado. Teniendo en cuenta las potenciales cuestiones logísticas que esto podría implicar, algunas pautas de Estados Unidos señalan la posibilidad de utilizar almacenamientos portátiles como solución.

Con respecto a las tareas de desinfección, la Biblioteca Nacional de China también está aplicando técnicas de aislamiento y esterilización estática de las obras, aunque planea la creación de un centro único para la devolución y desinfección de libros, empleando equipos de desinfección con ozono y luz ultravioleta. La Biblioteca Nacional de Hungría, a través de su Instituto de Bibliotecología, también analizó el tema, resaltando que es necesario garantizar que las medidas para la desinfección de las obras no terminen provocando daños, por ejemplo por el uso de alcohol en gel (ver este estudio de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos), ozono o luz ultravioleta, por nombrar algunos materiales o fluidos de limpieza. Asimismo, el Centro de Conservación de Documentos del Noreste también se hace eco de este tema. En tales casos, el Instituto y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos consideran que el transcurso del tiempo en sí es un buen desinfectante.

El Centro Nacional de Tecnología y Capacitación para la Preservación de Estados Unidos (NCPTT, por sus siglas en inglés) ha publicado videos en inglés, español y portugués. Se puede acceder a muchos otros recursos útiles en el sitio web de NCPTT sobre el tratamiento de materiales históricos. 

En tanto, las pautas de Estonia sugieren separar por algunos días el material que pudiera estar contaminado con el fin de limitar el riesgo de contagio a otras personas.

El Instituto de Salud Pública de Eslovenia (ver traducción más adelante en nuestra sección sobre reapertura de las bibliotecas) sugiere que los lectores que reciban material en sus casas también deberían respetar la cuarentena esperando algunos días antes de abrir los paquetes, y luego, si el material no es de papel ni cartón, deberían limpiarlo o esperar aún más tiempo. Las pautas de la República Checa (ver más abajo) también sugieren que se debería advertir a los lectores sobre los riesgos, y que aquellos lectores que puedan, esperen algunos días antes de usar un libro. En este caso, las pautas sugieren que el plazo de los préstamos podría extenderse. 

Con respecto al personal, es aconsejable el uso de medidas de higiene básicas como el lavado de manos minucioso con agua y jabón, evitar tocarse la cara y mantener distancia si aparecen síntomas de COVID-19.

Distanciamiento Social y servicios de entrega

Debido a que el contacto físico estrecho parece ser el medio principal de contagio del virus, la respuesta fundamental ha sido el "distanciamiento social", mantener una distancia segura entre personas con el fin de reducir el riesgo de transmisión del virus de una persona a otra.  Toser, estornudar y hasta hablar suele significar que se emitieron gotitas potencialmente contagiosas en el aire.

La distancia recomendada varía de un país a otro, pero nunca es inferior a 1m (3-4 pies) y, a menudo, se recomienda una distancia mayor. Esto no siempre es posible.  En Estados Unidos, por ejemplo, hemos visto a las bibliotecas actuar de manera proactiva y solicitar su cierre a las autoridades cuando consideran que el riesgo es demasiado alto, tanto para los usuarios como para el personal.

Visite nuestra sección sobre reapertura de bibliotecas; para obtener más información sobre la implementación del distanciamiento social en las bibliotecas.

En el caso de las bibliotecas que aún no abrieron, muchas se han centrado en la entrega de libros a grupos vulnerables y otros usuarios, teniendo en cuenta, además, la necesidad de proteger la salud.  De hecho, en Wuhan, China, los trabajadores de las bibliotecas prepararon áreas destinadas a pacientes. En el caso de usuarios vulnerables, como indican las pautas de República Checa, se debe poner máximo esmero para minimizar riesgos.

Por ejemplo, la biblioteca escolar de Radford College de Australia tiene un servicio llamado “haz clic y retira tu libro” (click-and-collect), mientras que las bibliotecas de Lane Cove (también en Australia), Godoy Cruz (Argentina), La Haya (Países Bajos) y varias bibliotecas públicas portuguesas están haciendo entregas a domicilio y, en Svalbard, la biblioteca trabaja con empresas de taxis para brindar acceso a los libros, igual que la Biblioteca Pública Central de Veria, en Grecia. Alrededor de la mitad de las municipalidades de Suecia ofrece algún tipo de entrega o servicio de recolección, y en Dinamarca la biblioteca Roskilde ha trabajado activamente para contactar a personas que hubieran recibido entregas en sus domicilios tanto para verificar esto como para consultarles si desean realizar reservas, ahora que es posible hacerlo nuevamente. Mientras tanto, las pautas del gobierno del Estado de Australia Occidental abordan la entrega segura en el domicilio . Ver también los recursos reunidos por las asociaciones de bibliotecas para obtener más información.

No obstante, algunas han expresado su preocupación sobre los riesgos asociados con las entregas, o simplemente han cerrado los buzones para entrega. Es evidente que, en cualquier caso, lo más importante es cuidar la salud del personal, los voluntarios y los usuarios.

COVID-19 and libraries: woman writing

Prestación de servicios de manera remota

Las bibliotecas de todo tipo alrededor del mundo están trabajando seriamente para brindar acceso a sus colecciones y servicios en forma remota, muchas veces dedicando tiempo y esfuerzos a la actualización de páginas web y sistemas informáticos para hacer frente a la demanda. Si bien muchas bibliotecas ya contaban con una presencia digital fuerte, muchas otras —como la biblioteca de la Universidad Al Iraqi (Irak)— la han creado en este contexto para seguir prestando servicios a sus miembros.

La Biblioteca Nacional de Francia, por ejemplo, está organizando exhibiciones virtuales; mientras que la Biblioteca Nacional de España promueve su contenido digital, que puede utilizarse para apoyar la educación; la Biblioteca Nacional de Marruecos ofrece libros electrónicos gratuitos; la Biblioteca Pública de Aarhus, Dinamarca, ha publicado contenido digital en la portada de su sitio web; la Biblioteca Granby de Quebec, Canadá destaca el contenido centrado en la adquisición de nuevas capacidades. La Biblioteca Pública de Nueva York ha mejorado su aplicación SimplyE para administrar clubes de lectura en línea, igual que la Biblioteca de Alejandría, en Egipto. En Malasia, en el marco de los preparativos para el Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor el 23 de abril, una campaña con el hashtag #LetsReadTogether (#LeamosJuntos) alienta a la población de todo el país a leer más en línea.

Las bibliotecas públicas de Kibera y Nakuru de Kenia ––socias del Programa de Innovación en Bibliotecas Públicas de EIFL–– están promoviendo contenidos sobre COVID-19 en idioma local a través de las redes sociales y difundiendo recomendaciones de libros, mientras que la Autoridad Bibliotecaria de Ghana (otra socia del programa EIFL-PLIP) también promueve el acceso a sus contenidos digitales además de publicar información sanitaria clave. La biblioteca pública de Kota, en India, también ha aumentado sus servicios en línea, fomentando la biblioterapia como forma de ayudar al usuario durante la crisis, y ha recibido cobertura útil en la prensa local.

Las bibliotecas escolares también se están esforzando para ofrecer materiales en formatos que apoyen la educación de sus hijos en casa, mientras que en Irak la biblioteca Al-Abbas Holy Shrine cuenta con un servicio de préstamos remotos para investigadores que ofrece acceso a recursos electrónicos. En tanto, bibliotecas especializadas en salud focalizan sus intereses en la información que pueden brindar, como es el caso de la Biblioteca de la Agencia de Salud, San Pablo, Brasil.

Numerosas bibliotecas públicas y escolares promueven la hora del cuento en línea, cuando pueden encontrar una solución a cuestiones relacionadas con los derechos de autor. En Portugal, por ejemplo, existe un canal de YouTube específico, también en San Pablo, Brasil; mientras que la Asociación de Bibliotecas del Reino Unido CILIP ha lanzado su Servicio Nacional de Recomendaciones (National Shelf Service). En la ciudad de Redwood, Estados Unidos, y en Monash, Australia, también se ofrece la hora del cuento para nativos de idiomas minoritarios, mientras que un bibliotecario de la Biblioteca Nacional de Pozega en Serbia está narrando cuentos en línea que son noticia a nivel nacional. Esfuerzos similares realizados en Grecia también permitieron a las bibliotecas mantenerse en contacto con sus usuarios, y hasta poner en práctica proyectos sobre arte. La Biblioteca de la Universidad Nacional Autónoma de México ha organizado encuentros virtuales de lectores para el Día Mundial del Niño (aquí y aquí).

También se han realizado grandes esfuerzos para agilizar el acceso a los libros electrónicos, por ejemplo aumentando la cantidad de libros electrónicos que las personas pueden solicitar en préstamo en cualquier momento (en Dinamarca), creando una aplicación nueva con contenidos gratuitos (en los Países Bajos), y reasignando presupuestos para adquirir contenidos electrónicos.

Es evidente que no todos los usuarios están familiarizados con las herramientas digitales. Las bibliotecas de Huesca, España, han optado por desarrollar nuevos materiales de capacitación para los usuarios con el fin de ayudarlos a aprovechar al máximo estas posibilidades.

Otros servicios básicos, como brindar asistencia a personas que necesitan solicitar beneficios, o buscar trabajo, probablemente se vuelvan cada día más importantes. Las bibliotecas de la zona de Miami-Dade, Estados Unidos, ya ofrecen formularios impresos para las personas que necesitan solicitar subsidios por desempleo y lo mismo ofrecen las del Condado de Hilsborough (también en Estados Unidos), además de la posibilidad de entregar los formularios con un servicio de retiro desde el vehículo. La biblioteca pública de Livadia (Grecia) ofrece un servicio en línea gratuito para brindar apoyo en búsquedas laborales para seguir ayudando a los usuarios a pesar de las restricciones impuestas por la cuarentena.

Los bibliotecarios continuaron esforzándose, como es habitual, en producir libros y material sobre temas de actualidad, focalizándose principalmente en estrés y preocupaciones, y promoviendo la salud mental positiva, especialmente la Biblioteca Nacional de Medicina en Estados Unidos. En Helsingborg, Suecia, la biblioteca incluso invitó a expertos en salud pública para que dieran charlas a los usuarios, mientras el sector bibliotecario chino ha puesto especial atención en difundir medidas para el bienestar de las personas y para ayudarlas a aliviar las presiones, sobre todo en la Provincia de Hubei.

Otras bibliotecas están ofreciendo de manera digital actividades ya existentes e inventando nuevas actividades. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ejemplo, está organizando una actividad virtual denominada virtual transcribathon para que participen personas a distancia, mientras que la Biblioteca Nacional de Noruega alienta a sus usuarios a acceder a sus pódcast mientras no sea posible realizar eventos presenciales. La Biblioteca Nacional de los Países Bajos se ha asociado con una organización de escritores para brindar un servicio de “autores en su pantalla”. Una serie de iniciativas de colaboración de las bibliotecas, con participación del público, se encuentran disponibles ingresando en Library Journal.

En España, la Biblioteca Pública Vega La Camocha ha creado un club de lectura basado en la idea de un Gymkhana para que los niños se entretengan leyendo y de esa manera ayudar a los padres, mientras que la Biblioteca Pública de Arlington (Estados Unidos) está trabajando con niños y artistas locales para crear “quaranzines” (revistas referidas a la vida durante cuarentena) y un bibliotecario de Peters Township, Pennsylvania, elaboró una sala de escape virtual con la temática de Harry Potter . La Biblioteca Pública de Aarhus realiza un concurso de música, un concurso de escritura, junto con un concurso de poesía  en línea, ayuda para las tareas escolares y debates públicos en línea. La Biblioteca Pública de Turku (Finlandia)  creó encuentros matutinos para usuarios en línea, mientras que la biblioteca central de Schleswig-Holstein (Alemania) ha elaborado un cuadernillo  (también disponible en inglés) para ayudar a las personas a hacer actividades que las conecten con la naturaleza, en el contexto de un trabajo más amplio sobre sustentabilidad y narración de cuentos.

Las bibliotecas de Egipto y Portugal realizan esfuerzos similares, mientras que las bibliotecas de Orkney, Escocia, lanzaron un Desafío Lego, y la biblioteca TS State Central Library Chandigarh, India, no solo ha estado dirigiendo una serie de competencias para los usuarios, sino que también comparte reseñas de libros y otro tipo de información a través de las redes sociales.  En tanto, las bibliotecas de Salt Lake City están trabajando con pautas sobre mayor compromiso de la comunidad durante la cuarentena.

Algunas bibliotecas públicas trabajaron para desarrollar nuevas posibilidades para estar en contacto remoto con los bibliotecarios.  Las bibliotecas danesas crearon la red en línea Pregunte al Servicio de Referencia de una Biblioteca – y la Biblioteca Aarhus cuenta con un servicio exclusivo para niños. En Suecia, las bibliotecas de Helsingborg establecieron por primera vez un chat en su sitio web.

De la misma manera, las bibliotecas académicas se están esforzando para brindar acceso remoto, por ejemplo, a través de un servicio de solicitud de artículos en línea en la Universidad de East-West (Bangladés), de contactos digitales en la Biblioteca Universitaria Agraria de Colombia y en la Universidad de Veracruz de México, o de atención telefónica en la Universidad Rhodes, Sudáfrica. La biblioteca de la Universidad de Malaya está desarrollando herramientas para facilitar las búsquedas en línea y la recopilación de datos sobre la pandemia de COVID-19, y también está preparando un póster para explicar su trabajo, mientras la Biblioteca de la Universidad Abgu Papazian de Armenia brinda la oportunidad de comunicarse con los bibliotecarios en forma remota, al igual que la Biblioteca Central de la Universidad Al Ameed (Irak). En tanto, la Biblioteca de la Universidad de Nahrain (Irak) ha ampliado sus suscripciones a la biblioteca virtual nacional para garantizar que los estudiantes tengan acceso a ella y a tesis publicadas, y la Universidad de Diyala (Irak) , al igual que otras, utiliza el correo electrónico para brindar acceso a los recursos y responder a consultas de los estudiantes.  

El Consorcio de Bibliotecas de la Universidad de Anatolia (ANKOS) intensificó el intercambio de recursos entre sus miembros a través de un mismo portal, para acelerar el acceso a los recursos, y la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah, en Arabia Saudita, ha elaborado una serie de tutoriales sobre la mejor manera de utilizar el material de las bibliotecas. La Universidad Federal de Río de Janeiro está haciendo lo mismo, además de responder consultas a través de WhatsApp y videoconferencias.  Las bibliotecas académicas de todo el mundo ––por ejemplo en la Universidad de East West, Bangladés–– también han estado trabajando para reunir información sobre recursos gratuitos, al igual que un bibliotecario del Government Degree College de Jammu y Cachemira, India. La Biblioteca Central de la Universidad de Al Ameed (Irak) ha procurado fomentar la reflexión sobre COVID-19 y el rol de la tecnología a través de un seminario sobre el tema (disponible en YouTube), mientras que la biblioteca de la Universidad Mustansiriyah (Irak) mantiene un registro numérico  del uso de su servicio de depósito de tesis digitales y de los seminarios realizados por personal bibliotecario.

Algunas bibliotecas también están tratando de ayudar a posibles usuarios que aún no están registrados y a quienes no pueden inscribirse en persona. La Biblioteca Nacional de Estonia, por ejemplo, ha generado medios para brindar al público acceso a sus libros sin establecer ningún contacto, al igual que el Ministerio de Cultura de Turquía y las Bibliotecas de la ciudad de Montreal en Canadá, en el caso de las bibliotecas públicas, mientras que la Biblioteca Nacional de Marruecos también mantiene las inscripciones en línea. Las bibliotecas de Austria y Croacia ampliaron el acceso a los préstamos electrónicos para que alcance a toda la población, mientras que las bibliotecas en Irán acordaron reconocer las credenciales de otras instituciones para que las personas puedan usar la biblioteca más cercana. En Bélgica, la organización Cultuurconnect, que trabaja con bibliotecas, también ha abierto su contenido a usuarios no registrados, al igual que Booklist en Estados Unidos, que se dedica a las reseñas de libros y otros materiales. 

En numerosos países, las bibliotecas ofrecen wifi gratis a sus usuarios como parte fundamental de sus servicios. En los Estados Unidos se ha convocado a las bibliotecas a dejar abierto el acceso a sus redes, de manera tal que los usuarios puedan utilizar internet desde sus vehículos si fuera necesario. En Estados Unidos, en el Condado de Topeka, existen bibliotecas móviles equipadas con rúters de wifi que visitan comunidades con baja conectividad. Otras bibliotecas ofrecen acceso a suscripciones de Zoom para ayudar a los usuarios de las bibliotecas a mantenerse en contacto con sus amigos.

El rol de las bibliotecas como guardianas del patrimonio histórico es más importante que nunca. Una publicación de Ithaka S+R destaca las diferentes iniciativas para recopilar y preservar materiales sobre la pandemia, mientras que el Consorcio Internacional para la Preservación de Internet procura coordinar esfuerzos. Además, la Universidad de Columbia ha lanzado un programa de almacenamiento de archivos, al igual que la Biblioteca Nacional de España, mientras que la Biblioteca Kingport de Tennessee y las Bibliotecas del Condado de Springfield en Illinois, Estados Unidos, y la Biblioteca del Estado de Victoria, en Australia, solicitaron a los miembros de la comunidad que compartan sus historias sobre COVID-19, y las bibliotecas en Huesca, España, por ejemplo, alientan a los niños a escribir historias sobre sus experiencias, hecho que a su vez los ayuda a enfrentar la presión que sienten. La Asociación de Bibliotecarios y Archivistas de Camerún está trabajando con la Universidad de Bamenda y el Ministro de Cultura para coordinar iniciativas nacionales de archivo con el fin de preservar las enseñanzas del presente.

Finalmente, el trabajo de las bibliotecas para apoyar la investigación continúa: por ejemplo, el Departamento de Ciencias de la Información de la Universidad de Kuwait dirige una investigación sobre la difusión de información referida a COVID-19 en redes sociales.

Con tanta oferta de servicios, las bibliotecas de numerosos países están en condiciones de trabajar con diarios, estaciones de radio y otros medios de comunicación a fin de crear conciencia sobre la situación.

Algunas actividades y servicios pueden resultar imposibles de ofrecer, por ejemplo cuando el personal no puede trasladarse a su lugar de trabajo para realizar tareas de preservación. En respuesta a ello, el Instituto Australiano para la Conservación del Material Cultural elaboró una guía, al igual que la Asociación Francesa de Bibliotecas del Patrimonio Cultural.

Recursos disponibles

Numerosas bibliotecas están observando un aumento del interés en los recursos digitales (como ha sucedido, por ejemplo, en el Reino Unido), lo cual ya ha generado, en algunos casos, que se reasignen prioridades a los recursos, pasando del material físico al digital. En Dinamarca, por ejemplo, se han ampliado las condiciones de los préstamos para permitir que los usuarios puedan acceder a más libros electrónicos al mismo tiempo. En Francia, una encuesta gubernamental señala que una mayor demanda de libros significa también la reasignación de presupuestos, pero que los desafíos permanecen en torno a los bloqueos digitales y a los límites de las editoriales al número de préstamos simultáneos. Las bibliotecas de Noruega trabajan en conjunto para ahorrar tiempo y evitar dificultades reuniendo sus recursos e información en un único sitio, de la misma forma que la República Checa.

Resulta evidente que la posibilidad de usar los recursos en línea depende mucho de las condiciones de acceso.  Afortunadamente, numerosos editores y distribuidores han adoptado medidas útiles.  En el ámbito académico, muchos ofrecen acceso abierto a material relacionado con COVID-19. Otros permiten el acceso facilitando el registro de nuevos usuarios y el acceso a los materiales por fuera de las redes oficiales.

Se han recibido con beneplácito las medidas de grandes editoriales, como Macmillan y Penguin Random House, tendientes a facilitarles a las bibliotecas públicas la compra y el acceso a libros electrónicos para préstamos, y Audible está ofreciendo acceso a cientos de audiolibros. No obstante, el acceso abierto a material académico, especialmente sobre COVID-19, no siempre es tan universal como se afirma. Para obtener más información, ver más abajo la sección denominada socios de las bibliotecas. Específicamente en el sector bibliotecario, además de los ejemplos aportados más abajo en la sección sobre asociaciones, ENSSIB en Francia ofreció acceso abierto a sus recursos.

Otros proveedores de información, tales como Internet Archive, han puesto gran cantidad de material a disposición del público con menos restricciones para que estudiantes, investigadores y otras personas puedan acceder a esta información en estos tiempos difíciles. Hathi Trust permite que las bibliotecas presten copias digitalizadas de libros que tiene en su poder en formato impreso; aunque esto no sea posible en todo el mundo debido a la legislación sobre derechos de autor. 

Además, hay gran cantidad de recursos gratuitos disponibles con material educativo, en especial la biblioteca pública digital llamada Open Education Resources (OER) Commons, que brinda acceso a material con la curación de un equipo de bibliotecarios. La División de Educación de la UNESCO también proporciona vínculos a recursos educativos valiosos, y sus Archivos tienen una colección de grabaciones de sonido del pasado. Por su parte, la Biblioteca Nacional de India desarrolló motores de búsqueda para recursos educativos de acceso abierto (OER, por sus siglas en inglés) destinados a investigadores y a niños y adolescentes.

En especial existen recursos para enseñar alfabetización mediática e informacional en línea. Esta es un área tradicionalmente fuerte para las bibliotecas y una capacidad muy necesaria en las circunstancias actuales. Un ejemplo son los cursos MOOC realizados en la plataforma de educación denominada Commonwealth of Learning. Muchas bibliotecas universitarias también están ampliando su oferta de capacitación en alfabetización informacional para ayudar a estudiantes que tengan que investigar en línea. Las bibliotecas en Hawai’i, en Loveland, Colorado, y en otros lugares de Estados Unidos también ofrecen cursos en línea de alfabetización informacional sobre la pandemia. A su vez, la Biblioteca e Instituto de Investigaciones Bibliográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México celebra una serie de seminarios web sobre desinformación, exceso de información, acceso libre y COVID-19 (ver aquí y aquí), y está creando una listado de recursos de acceso libre sobre el tema, y la Universidad East-West, en Bangladés participó en eventos sobre esta cuestión.

No obstante, es importante que todos los titulares de derechos de autor adopten medidas para garantizar que el acceso a la información con fines de investigación, educación y cultura pueda continuar de la mejor forma posible. Por ejemplo, en Brasil, el criterio adoptado por los titulares de derechos, junto con la falta de legislación apropiada sobre derecho de autor, trae como consecuencia que las bibliotecas no puedan ofrecer plataformas de libros digitales que no sean las de dominio público. En India hubo pedidos para que la atención se centrara en el acceso a la información.

Algunas asociaciones y grupos, entre los que se encuentran la Coalición Internacional de Consorcios de Bibliotecas, LIBER y la Asociación de Directores de Bibliotecas Universitarias de Francia han convocado a los editores para que faciliten el acceso a las obras, mientras que las bibliotecas italianas han presentado una petición en la que solicitaron profundizar los esfuerzos para ofrecer acceso a las obras, y las bibliotecas españolas han subrayado la necesidad de avanzar más rápidamente hacia el Acceso Abierto y JISC (Reino Unido) ha establecido algunas prácticas básicas que espera sean adoptadas por todos los editores y distribuidores. La IFLA, por su parte, ha liderado esfuerzos para alentar a la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual a destacar de qué modo el acceso puede verse favorecido con leyes equilibradas de propiedad intelectual.

Las asociaciones de bibliotecas y otros grupos están trabajando para garantizar un mejor acceso a los servicios. La Asociación Australiana de Bibliotecas e Información, las Bibliotecas de Irlanda, el Consorcio Finlandés de Bibliotecas Públicas  y la Te Aotearoa, la Asociación de Bibliotecas e Información de Nueva Zelanda,  han realizado acuerdos con editores y autores nacionales para garantizar que las bibliotecas públicas puedan ofrecer la hora del cuento en línea sin la preocupación de infringir los derechos de autor. Los editores de Canadá, siguiendo las indicaciones de las bibliotecas, también las han eximido del pago de los derechos sobre sus licencias.

En otros lugares, en Estados Unidos, Canadá (tanto para una guía de trato justo como para la hora del cuento en línea ), Australia y el Reino Unido actualmente existen pautas útiles sobre lo que está permitido conforme a la legislación sobre derechos de autor. En Hungría, se realizaron modificaciones a la ley sobre derechos de autor para permitir el acceso digital.

Por último, y frente a la necesidad de invertir en nuevos contenidos y servicios para ayudar a los usuarios, la Asociación de Bibliotecas de los Estados Unidos ha trabajado exitosamente  para que las bibliotecas sean incluidas en el paquete de estímulo económico anunciado por el gobierno de ese país. Además, algunos aportantes de fondos para bibliotecas, como IMLS en Estados Unidos, ofrecen a sus beneficiarios una mayor flexibilidad en los casos en los que no han podido continuar con proyectos anteriores debido a la pandemia de COVID-19.

Manejo del trabajo remoto

Con el cierre de las oficinas de las bibliotecas y de las asociaciones de bibliotecas, cuando cuentan con este espacio, el sector bibliotecario se enfrenta al desafío de gestionar con eficacia el trabajo remoto.

Claramente, la mejor situación tiene lugar cuando es posible planificar por adelantado, garantizando que todo el personal tenga las herramientas y la capacitación necesarias para trabajar con eficacia y seguridad desde su casa. Al ser muchas las personas que se encuentran en la misma situación, ya hay una gran cantidad de material disponible en internet. Se presta especial atención a tratar de mantener un contacto fluido, un buen estado de ánimo y también a la motivación. No obstante, frente a la incertidumbre respecto de la duración de las restricciones, es importante contar con planes para lidiar con las consecuencias que puedan presentarse a más largo plazo.

Algunas asociaciones apoyan los esfuerzos para compartir ideas sobre cómo hacerlo de manera más efectiva, por ejemplo, en Estados Unidos ––ver especialmente el seminario web sobre el tema––, o en América Latina o en el Estado de Karnataka en India, junto con reflexiones sobre la mejor forma de prestar servicios a los usuarios en general. La organización Blue Shield Australia también brinda ideas útiles sobre cómo continuar las actividades de conservación durante la cuarentena, y la Biblioteca Al Abbas Holy Shrine en Irak aportó videos (aquí y aquí) para ayudar al personal a comprender cómo trabajar mejor en forma remota, mientras que la biblioteca de la Universidad Al Iraqi ha alentado al personal para que participe en cursos de capacitación y otras actividades en línea.

Las asociaciones de bibliotecas también están analizando la manera de continuar trabajando para apoyar a sus miembros. La Asociación de Bibliotecas de Letonia comenzó a realizar conferencias en línea además de una serie de encuentros virtuales y una campaña en las redes sociales. La Asociación de Bibliotecas e Información de Nueva Zelanda Te Aotearoa ha preparado sesiones informativas virtuales  para bibliotecarios, al igual que la Asociación Australiana de Bibliotecas e Información. La Biblioteca de Alejandría, en Egipto, elaboró una serie de videos en los que profesionales de la información comparten sus experiencias, y la Asociación de Bibliotecarios y Archivistas de Camerún ha utilizado grupos de Whatsapp para compartir perspectivas y definir prioridades de cara al futuro.

En Francia, la ENSSIB, ofrece una serie de seminarios web sobre distintos aspectos del impacto de la crisis en las bibliotecas (con resúmenes traducidos ahora disponibles en inglés), mientras que en Europa Bibliotecas Públicas 2030 está trabajando con la facultad de Bibliotecología y Ciencias de la Información de la Universidad de Carolina del Sur con el propósito de compartir material de capacitación, y la Asociación de Bibliotecas Danesas está dictando cursos sobre diseño creativo para bibliotecas, y la Asociación de Bibliotecas de Austria ha transformado a modo virtual su oferta de cursos presenciales de desarrollo profesional . La Biblioteca Nacional de India continuó brindando apoyo a sus pasantes con una serie de seminarios web, mientras que la red de bibliotecas públicas Misr, en Egipto, utilizó el tiempo para continuar trabajando en expandirse hacia nuevas zonas del país.  Para obtener más información, ver más abajo la sección sobre asociaciones de bibliotecas.

Reasignación de recursos de las bibliotecas

En aquellos lugares donde las bibliotecas han cerrado y ha disminuido la demanda de determinados servicios, su personal se ha mantenido activo adaptándose a otras funciones. En Irlanda, por ejemplo, el personal de las bibliotecas ha sido reasignado para colaborar con la búsqueda de contactos (y los bibliotecarios de San Francisco se ofrecieron para hacer esta tarea), y en Trinec, República Checa, ha asumido otras funciones en forma temporaria, mientras que el personal de la biblioteca de la Universidad Tulane ha participado en esfuerzos para que la Organización Mundial de la Salud reciba el material científico más reciente.

En el Reino Unido, muchos bibliotecarios han comenzado a trabajar en centros de contacto para personas aisladas, ayudando a que quienes suelen estar en mayor riesgo puedan mantener contacto con el mundo exterior, lo mismo sucede en Auckland, Nueva Zelanda  y Newmarket, Canadá. En otros lugares, los bibliotecarios se han ofrecido como voluntarios  para realizar iniciativas con la comunidad. En México, los bibliotecarios están trabajando para mejorar la calidad de los artículos de Wikipedia sobre personas pertenecientes a grupos subrepresentados. En el sitio web Noticias sobre Bibliotecas Públicas puede encontrarse un listado con otras iniciativas de trabajo alternativo de bibliotecarios en Inglaterra.

En Kansas, las computadoras portátiles y los accesos inalámbricos a wifi de la biblioteca se pusieron a disposición de los centros para personas sin techo, dado el creciente número de personas que pierden su hogar. En tanto la biblioteca Toledo, Ohio, ha donado sus vehículos; la biblioteca Edmonton, Canadá, su equipamiento; y la Biblioteca Richland, Carolina del Sur, comparte sus dosificadores de alcohol en gel. La biblioteca de South Pasadena, en Colorado, instaló un baño portátil y una estación para el lavado de manos en el estacionamiento vehicular.

Además, la Biblioteca Richland está tratando de brindar recursos clave a las personas que pierdan su empleo, al igual que la biblioteca pública de Indianápolis. Por su parte, la Biblioteca del Condado de St. Louis ofrece viandas de comida para los niños que se retiran desde el vehículo. Lo mismo ofrece la Biblioteca Pública de Cincinnati, y algunas bibliotecas públicas de Toronto funcionan como bancos de alimentos. Las bibliotecas en Yarra, Australia, y Monash, Australia, entregan alimentos a familias vulnerables y personas sin hogar. En tanto, la Biblioteca Pública de Toronto se unió a los festejos anuales de la ciudad por el Día de los Recién Llegados para dar la bienvenida a inmigrantes, refugiados y nuevos habitantes de Toronto y brindarles acceso a la información y los servicios.

Entretanto, las bibliotecas escolares de la Ciudad de Oklahoma están entregando libros a los niños para ayudarlos a transcurrir el tiempo en cuarentena, y en las pautas Walloon se resalta la posibilidad de que las escuelas tengan acceso a las colecciones de las bibliotecas, al menos hasta su reapertura. La biblioteca de la Universidad Penn State está facilitando laptops y otros equipos a estudiantes que los necesitan para poder seguir estudiando desde sus casas, al igual que la biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación de la UPM, en España.

También se readaptaron los espacios y el equipamiento de las bibliotecas. En San Francisco las bibliotecas se están utilizando como instalaciones para el cuidado de los hijos de trabajadores esenciales y la Biblioteca Loussac en Anchorage, Alaska, actúa como un centro para la coordinación de emergencias, mientras que en Spokane, Oregon, la biblioteca se ha transformado en un centro para indigentes, y en San Luis Obispo, California, la playa de estacionamiento de la biblioteca se ofrece como un sitio seguro para aquellas personas forzadas a vivir en sus vehículos. En Oakland, los buzones para la devolución de libros se están utilizando para juntar las máscaras que no se utilizan. En la ciudad de Kansas, la biblioteca se convirtió en centro de pruebas para detección de COVID-19.

En Lituania, gracias a la cooperación entre la Biblioteca Nacional y la Facultad de Robótica, se están utilizando las impresoras 3D de la biblioteca para imprimir equipos de protección 3D y elementos tales como picaportes. Las bibliotecas de Estados UnidosCanadáNueva Zelanda, Francia y Portugal están haciendo lo mismo, mientras que la Columbia University comparte los diseños aprobados para los equipos de protección, de modo que quien posea una impresora 3D tenga la posibilidad de ayudar. Las áreas de preservación de las bibliotecas estadounidenses están donando el equipamiento existente. En la Valpattanam GP Library, India, el personal recolectó barbijos de tela hechos por particulares para luego distribuirlos.

¡Pero no nos olvidemos de los libros! La propuesta para suscribirse a “cajas misteriosas” de material bibliográfico realizada por la Biblioteca del Estado de Australia Occidental se vio sobrepasada rápidamente, y la Biblioteca de la Ciudad de Kansas ha estado entregando bolsas con libros en zonas carenciadas.  

COVID-19 and libraries: bookshelves in a library

Reapertura de las bibliotecas

Las acciones para la reapertura de las bibliotecas van en aumento en la medida que los países desean levantar las restricciones más generales. En el caso de las escuelas, en ocasiones la biblioteca permanece cerrada, aun cuando las clases hayan recomenzado (así sucede en Logumkloster, Dinamarca). Por supuesto, las decisiones deberán basarse en la evaluación general del riesgo por parte de las autoridades. Las pautas de la Asociación de Bibliotecas de Japón sugieren un proceso de cuatro etapas que conste, por ejemplo, de analizar riesgos en las superficies, los contactos estrechos con personas, la forma en que las personas utilizan las bibliotecas, y el nivel general de infectados en la región.

Según el enfoque nacional, los directores de bibliotecas tendrán más o menos libertad para decidir si abren o no sus instituciones.  En los casos en que tengan más libertad, será importante que cuenten con pautas e instrucciones adecuadas.  En otros casos, las condiciones son más estrictas, como por ejemplo en los Países Bajos (ver links más abajo) donde la reapertura está condicionada al cumplimiento de un conjunto de protocolos estipulados por las autoridades de la biblioteca.  En la Biblioteca Midlothian, Illinois, las pautas establecen condiciones que deben ponerse en práctica antes de avanzar a una nueva fase, mientras la Biblioteca Oak Park, Illinois, estipula tareas en forma similar.

Hasta el momento, la mayoría de los ejemplos se basan en un enfoque por fases: los servicios, actividades y sectores de las bibliotecas se van reabriendo a medida que ello puede suceder de manera segura. Algunas bibliotecas asocian el paso de una fase a otra con los avances en el manejo de la pandemia, mientras que otras son más cautas al establecer fechas. Como señaló la Asociación de Bibliotecas e Información de Australia, un enfoque útil es comenzar por evaluar el riesgo, luego desarrollar planes y finalmente establecer plazos para reiniciar diferentes servicios.   Por supuesto, también puede suceder que las organizaciones asociadas aún no se encuentren abiertas, lo cual también tendrá un impacto considerable.

En términos generales, el sector bibliotecario ha advertido que podría ser perjudicial apresurarse a reabrir las instalaciones físicas. Además, dada la incertidumbre sobre la forma en que se desarrollará la situación, es posible que posteriormente sea necesario implementar medidas más estrictas, de modo que debería tenerse en cuenta la posibilidad de volver a cerrar (de hecho, West Virginia recomienda continuar con el trabajo remoto por lo menos una vez por semana para no perder este nuevo hábito). Al final de esta sección Ud. podrá encontrar una guía de planes ya establecidos.

Limitación de la cantidad de personas presentes en las bibliotecas

Una de las medidas que se está aplicando para reducir el riesgo es limitar el número de personas presentes al mismo tiempo en la biblioteca. Esto facilita el cumplimiento del distanciamiento social. En Macao (China) las bibliotecas públicas emplean un sistema de ingreso con entradas para limitar el número de personas en la biblioteca, un paso también dado en Hong Kong (China) durante la reciente fase de reapertura. La Biblioteca Nacional de Serbia, en su primera fase de reapertura, permitió solo 5 personas en su sala de lectura, mientras que algunas bibliotecas escolares en Ginebra que han abierto solo permiten un alumno por vez. La Biblioteca Nacional de Croacia estableció un límite de 200 personas, con una aplicación disponible que permite a las personas que desean hacer uso de la biblioteca comprobar si hay lugares disponibles, y la Biblioteca Estatal Rusa planea establecer un límite de 100-150 personas, también con cita previa.

El sistema de bibliotecas holandés recomienda la colocación de canastos o bolsas (que también sirven como “tickets de ingreso” facilitando el control del número máximo de personas), otros sugieren diversos métodos que implican menos desinfección.  Los holandeses también sugirieron que grupos de no más de dos personas puedan ingresar a una biblioteca a la vez, igual que los estonios, quienes sugirieron una regla de 2+2 con grupos que no superen las dos personas y una separación mínima de 2m.

Dado que el número de personas que desean utilizar la biblioteca puede ser incierto (desde una pequeña cantidad inicial en un ejemplo finlandés hasta suscripciones que sobrepasan la cantidad permitida en Shizuoka/Namazu, Japón), otras sugerencias analizan la posibilidad de reservar la visita por adelantado para administrar el número de personas que ingresa por vez a la biblioteca, una práctica implementada por la Biblioteca Nacional de Alemania y la Biblioteca Nacional de China. De manera similar, es posible acceder a otros servicios que prestan las bibliotecas, como impresiones, escaneo u otros, solo mediante una reserva, como se propone en West Virginia.

El Consejo de Bibliotecas de la República Checa sugirió que una opción también podría ser limitar el tiempo de permanencia en la biblioteca, opinión de la que se hacen eco otras pautas brindadas. Hong Kong (China) también prevé una reapertura por períodos de no más de una hora (seguidos de recesos cortos) con el fin de limitar la permanencia, y Shanghai también establece el límite de 1 h de permanencia.

Otras opciones en consideración en Chicago, Estados Unidos, incluyen por ejemplo, brindar servicios en el exterior del edificio, cuando fuera posible, y limitar determinados horarios de apertura para ciertos grupos, como los usuarios mayores (una idea que también analizan los checos). También en Portugal, la idea de dar prioridad a los grupos vulnerables aparece en las pautas oficiales, resaltando la necesidad de ayudar a las personas que no poseen acceso a internet en sus casas. Ambas cuestiones también se destacan en las pautas de Bélgica.

En otros lugares, cuando el diseño de los edificios de las bibliotecas no permite el distanciamiento social, los gobiernos cerraron las bibliotecas hasta que disminuya el nivel del riesgo general. Por ejemplo, la Biblioteca Nacional de las Países Bajos ofrece el servicio denominado “haz clic y retira tu libro” (click-and-collect) además de reproducciones de material valioso. Lo mismo puede aplicarse a las bibliotecas móviles o a las bibliotecas centrales con más visitantes, tal como sugieren las pautas francesas y aquellas recientemente adoptadas por la Biblioteca Pública de Vancouver. En Corea, algunas bibliotecas utilizan lockers remotos que permiten acceso a ellos sin tener contacto personal.

También se realizan esfuerzos para reducir la necesidad de concurrir a las bibliotecas. Por ejemplo, Macao (China) buscó lograr este objetivo extendiendo los plazos de los préstamos e instando a las personas a utilizar los servicios en línea en la mayor medida posible (también en la Biblioteca Universitaria). Hong Kong (China) también autorizó renovaciones sin límite y anuló las multas en sus bibliotecas académicas.

Otras bibliotecas planean brindar servicios digitales al menos durante los próximos meses, o mantener o retomar los servicios de entrega a domicilio, como en Francia, u ofrecer a los usuarios horarios específicos en los que pueden trasladarse hasta la biblioteca para retirar libros, como en Ginebra, Suiza, o a través del uso de catálogos de la biblioteca desde las aulas (más espaciosas) como propone el Reino Unido. De hecho, las pautas flamencas resaltan con firmeza la importancia de continuar innovando en el servicio en línea, en especial anticipándose a los clubes de lectura de verano que necesitan adaptarse a la nueva situación. En especial para los grupos de riesgo podría ser conveniente mantener los servicios remotos por algún tiempo, tal como lo indican las Pautas Noruegas.

Otra opción, por lo menos en los lugares donde el clima lo permita, podría ser la realización de eventos al aire libre cuando el nivel de riesgo sea más bajo, como sugieren las pautas de la República Checa.

Calcular la cantidad de personas es un tema todavía en discusión. Muchas bibliotecas han procurado seguir la pauta que se dio para el sector minorista, si bien esta pauta también varía, y puede ir desde 20m2 por persona en Irlanda, Portugal y Eslovenia a 15m2 en Polonia y Bélgica, 10m2 en la República Checa y Austria, 10 m2 para los adultos y 5m2 para los niños en los Países Bajos, 15 por 100m2 en Croacia, y 4 m2 en Australia, Estonia y Rumania.

Puede suceder que las bibliotecas deban responder solicitudes gubernamentales de información para facilitar la trazabilidad de contactos, por ejemplo la Biblioteca Nacional de Croacia mide la temperatura de los concurrentes y el tiempo transcurrido en la biblioteca. En este sentido, es importante tener en cuenta que pueden surgir cuestiones con respecto a la privacidad, como resalta la Comisión de Libertad Individual de la Asociación de Bibliotecas de Japón.

Limitación de la concentración de usuarios

Otro paso que están dando algunas bibliotecas es la limitación de la cantidad de sectores abiertos al público. Incluso si, en teoría, hay espacio suficiente para que las personas respeten el distanciamiento social, el uso de ciertas instalaciones puede resultar complicado, como destaca la guía publicada por las asociaciones de bibliotecas de Francia (ver más abajo).

Este paso se dio en Hong Kong (China), así como también en Macao (China), donde se mantuvieron cerradas algunas áreas (salas de lectura infantil, salas de reuniones, áreas de estudio personal). El Consejo de Bibliotecas de la República Checa también recomendó limitar potencialmente los servicios simplemente a préstamos, por lo menos al principio, y algunas bibliotecas escolares de Ginebra están haciendo lo mismo. Las bibliotecas holandesas, en cambio, planean la apertura para grupos de niños, pero no cuando la biblioteca se encuentre abierta a otros usuarios, y organizar puntos de reunión fuera de las instalaciones.

Además, entre las formas de limitar el tiempo que las personas pasan cerca unas de otras, se incluye la eliminación de mobiliario (para garantizar que las personas se sienten más separadas), permitiendo solo una mesa por usuario (como en las bibliotecas escolares de Ginebra), disponiendo que algunos muebles no se pueden utilizar, como en Taipei, China, o asignando lugares específicos para los usuarios como en la Biblioteca Nacional de Croacia. En Suecia, solo puede usarse una de cada dos computadoras, y se redujo el plazo para su uso. Otros buscan aumentar el espacio entre las computadoras, por ejemplo distribuyendo las computadoras en diferentes espacios del edificio para adelantarse a la demanda de uso (así se hace en Topeka, Kansas) o intentarán reservar su uso para aquellos que no tienen conexión a internet en sus hogares (como en Bélgica).

Otras medidas incluyen mantener cerradas las áreas destinadas a la socialización (como se ha propuesto en Francia), las cafeterías (como en Austria), los rincones de juego (como en los Países Bajos), las áreas de visualización para destacar “libros de la semana” (con riesgo de manipulación por varias personas) (como en Flandes), o reorganizar los espacios para que las personas no tengan que sentarse o pararse frente a frente (como en la Universidad de Macao). En otros lugares se están implementando sistemas de una sola vía (incluyendo varias “rutas” para el personal y los usuarios, como en Portugal) quitando objetos, y fomentando las entradas y salidas separadas cuando ello sea posible, como en Alemania.

Existen diferentes enfoques con respecto al acceso a los libros, algunos sugieren permitirlo, pero recomiendan no tocar los libros que los usuarios definitivamente van a pedir en préstamo (como en los Países Bajos).  La mayoría planea que las estanterías queden fuera de acceso al público en un primer paso, y solo permitir que los bibliotecarios mismos busquen las obras (como en Eslovenia y Portugal). Las pautas danesas  resaltan la importancia de evitar la apertura de las bibliotecas sin personal, dadas las dificultades para hacer cumplir las normas.  

COVID-19 and libraries: cleaning surfaces

Promoción de las medidas de higiene

Durante la pandemia, la importancia de mantener altos niveles de higiene es un tema clave, por ejemplo, garantizar que el personal cuente con la posibilidad de lavarse las manos frecuentemente, de acceder a elementos como guantes y barbijos, y que haya alcohol en gel en el ingreso (y potencialmente cerca de equipos como las computadoras). Particularmente, se sigue recomendando el lavado frecuente de manos por parte del personal (antes y después del contacto con el material), así como la provisión de cestos de basura para pañuelos descartables u otros materiales posiblemente contaminados (los cestos con pedal podrían ser ideales, como sugieren las pautas flamencas).  Como lo indican las pautas andaluzas, podría ser necesario contratar más personal de limpieza o extender sus turnos, especialmente para identificar las superficies de mayor riesgo y prestarles la debida atención.

Macao (China) implementó normas estrictas por las que los usuarios deben usar barbijos, además de tomarles la temperatura a los usuarios al ingresar a las bibliotecas, y se les exige una declaración de salud (una medida también considerada en Estados Unidos, pero que deberá tener en cuenta normas culturales). En las bibliotecas académicas de Hong Kong (China), los usuarios también están sujetos a controles de temperatura y al uso obligatorio de barbijos. En otros sitios, las pautas de la Asociación de Bibliotecas de Japón proponen a quienes tengan síntomas de la enfermedad que utilicen los servicios remotos. Lo mismo se aplica a aquellos que viven con personas con síntomas o que han visitado zonas de alto riesgo recientemente.

En el caso de actividades que requieran contacto directo —como asistencia en el uso de computadoras, cuando esté permitido— se deben realizar esfuerzos para mantener la distancia.  La Universidad del Espíritu Santo de Kaslik (Líbano) ha recomendado que tanto los usuarios como el personal usen barbijos. 

Algunas bibliotecas han profundizado los esfuerzos para fomentar el uso de opciones automáticas, como por ejemplo las máquinas de autoservicio, tendientes a limitar el contacto, mientras que a las bibliotecas urbanas canadienses  se les ha aconsejado preparar estas máquinas para que puedan funcionar sin contacto. Otras bibliotecas están acondicionando espacios para ubicar libros sin interacción entre las personas, como en Australia, o retirando desde el vehículo o en la acera (como en la Universidad Nacional de Croacia). La Biblioteca Pública Billerica, en Massachusetts, ha desarrollado un protocolo para ello, que comparte con los usuarios, al igual que la Biblioteca Pública Scappoose, en Oregon.

Cuando esto no es posible, algunas bibliotecas están instalando pantallas para protección de los usuarios, los bibliotecarios y los profesionales de la información. De manera similar, cuando sea necesario realizar pagos por servicios se recomienda el uso de métodos de pago sin contacto directo, como en Suiza, o simplemente se anula el cobro de tarifas como las de impresión de material. Sin embargo, podría ser importante analizar medidas para evitar excluir a los grupos vulnerables sin acceso a tarjetas, como señalan las pautas canadienses.

En tanto, en Helsingborg, Suecia, el personal utiliza punteros indicadores para señalar cuáles computadoras pueden utilizar los visitantes, mientras que en Portugal se recomienda dejar las puertas abiertas en la medida de lo posible para evitar tener que abrirlas con cada usuario.

Algunos pasos adicionales incluyen el cierre de baños (como en la República Checa),  restringir su uso o intensificar los esquemas de limpieza, el cierre completo de la biblioteca por períodos breves a lo largo del día para realizar tareas de limpieza (como en Macao, China, Eslovaquia, o en la Biblioteca de la Universidad Nacional de Croacia), y cronogramas de limpieza regulares, especialmente de superficies con las que se tiene contacto regular. Verificar cuáles son las superficies de mayor riesgo podría resultar de utilidad, como se hizo en la Biblioteca Nacional de China.

El acceso a materiales que se tocan con frecuencia, como las revistas y los periódicos, podría suspenderse hasta que el riesgo sea lo suficientemente bajo, o solo  las personas con guantes y máscaras podrían acceder al material (como en las bibliotecas de Estonia).  De manera similar, la  Universidad del Espíritu Santo de Kaslik (Líbano)  sugiere impedir el uso de manuscritos, libros raros y otros materiales antiguos por el momento.  Además, como indican las pautas de Portugal (ver más abajo) puede ser necesario más tiempo para la limpieza.

Otra cuestión gira en torno de cuántos elementos podrían ingresar los usuarios a la biblioteca. Las pautas holandesas, por ejemplo, sugieren que los usuarios deberían traer sus propias lapiceras y material de cursos para actividades grupales reducidas, y tratar de no dejarlos en la biblioteca.  El Grupo de Bibliotecas Escolares CILIP y la Asociación de Bibliotecas Escolares del Reino Unido sugieren que, en la medida de lo posible, el material del tipo de los abrigos debería permanecer en la parte exterior para reducir los riesgos de contaminación.

También podría ser importante garantizar que las bibliotecas tengan un plan para situaciones en las que una persona manifieste síntomas, por ejemplo, contar con números de teléfonos pertinentes, disponer de una sala separada donde sea posible aislar a la posible persona contagiada, como lo establecen las pautas polacas y las japonesas, e identificar las superficies que podrían haberse contaminado.

En esta situación es importante mantener una comunicación clara con los usuarios para garantizar que entiendan las normas vigentes. Cuando esto no es posible, por ejemplo, en el caso de niños o personas con trastornos cognitivos, podría ser necesario adoptar enfoques alternativos, como lo indican las pautas francesas.

Una tendencia en aumento es la necesidad de garantizar que las autoridades y expertos conozcan cómo funciona una biblioteca, cuánto contacto ven entre las personas, a los fines de evitar suposiciones y recomendaciones erróneas, como sucedió en Estados Unidos.

Medidas de seguridad para el personal

Sin duda, es una prioridad garantizar que el personal esté en buenas condiciones físicas y se sienta a gusto al brindar servicios. De hecho, esto podría convertirse en una obligación legal.  Algunas formas de hacerlo incluyen las medidas de higiene mencionadas más arriba (en efecto, la Biblioteca Nacional de Polonia sugirió que no se reabra ninguna biblioteca a menos que los bibliotecarios puedan estar equipados correctamente), así como una comunicación y explicación clara de las decisiones y planes, e informes regulares y recordatorios (como por ejemplo en Roskilde, Dinamarca). Las pautas oficiales de Dinamarca resaltan la necesidad de hacer partícipe a las asociaciones de personal y a los sindicatos en las decisiones sobre reapertura.  La Biblioteca Nacional de China mantiene contacto regular con su personal para garantizar que se encuentran en buen estado de salud y bien cuidados, mientras que la biblioteca de West Virginia enfatiza fuertemente la importancia de la salud mental y de asumir la situación de encontrarnos nuevamente con otras personas. Las pautas canadienses también destacan la necesidad de prestar especial atención al estrés, dada la incertidumbre que todavía existe.

A medida que reabren, muchas bibliotecas lo hacen solo por algunas horas al día, y permiten que el personal trabaje por turnos siguiendo la recomendación del Consejo de Bibliotecas de la República Checa. También limitan las reuniones y planifican las pausas (como se sugiere en Polonia). En Helsingborg, Suecia, las bibliotecas aplican plazos para garantizar que los bibliotecarios puedan evitar las horas pico, y en Portugal, la Dirección General de Bibliotecas recomendó turnos escalonados. En algunos casos, el personal regresa a sus funciones antes de la apertura al público, como sucedió en Colonia, Alemania, con el objeto de realizar algunas tareas necesarias para la reapertura con seguridad y eficiencia, Igual que en la Biblioteca de la Universidad Nacional de Croacia.

La Biblioteca Nacional de China, entre otras,  continúa fomentando el trabajo remoto siempre que sea posible. Solo se convoca al personal cuando es realmente necesario, y en ese caso trabajan por turnos para minimizar el contacto, garantizando que el número de trabajadores presente no supere el 25% del personal habitual.  En Croacia, las pautas establecen, cuando es posible, dos turnos, con una hora intermedia para permitir la limpieza. En Suiza, por ejemplo, se sugiere que, en lo posible, haya una persona por oficina, y en Colonia, Alemania, no más de dos, con los espacios comunes, por ejemplo, transformados en áreas para oficinas con el fin de brindar más espacio. Colonia también busca mantener separados a los diferentes equipos,  utilizando  herramientas digitales para las reuniones. En Australia Occidental, se sugirió que el personal debería manejar una sola computadora durante su turno.

Normas similares son aplicables en otras áreas de trabajo del personal, por ejemplo, la Biblioteca Nacional de Eslovaquia también realizó sugerencias sobre seguridad en el uso de vehículos oficiales.

Cada país tendrá su enfoque sobre las medidas sanitarias exigidas al personal, aunque la recomendación general es no concurrir al trabajo en caso de presentar síntomas. La Universidad Nacional de Croacia sugiere que el personal debería controlar su temperatura cada mañana antes de concurrir al trabajo.

Además, en el Reino Unido, por ejemplo, es probable que muchas bibliotecas tengan que trabajar con personal reducido por un tiempo, dadas las bajas por enfermedad, obligaciones familiares o autoaislamiento. Los voluntarios tampoco estarían en condiciones de regresar al trabajo (y en West Virginia se sugirió que fueran los últimos), en especial si son mayores o tienen enfermedades preexistentes, lo cual podría generar demoras en la reapertura de bibliotecas en algunos países.  En consecuencia, las bibliotecas de varios países están reduciendo sus horarios de atención e incrementando sus esfuerzos para promover el bienestar de su personal. En otros casos, como en Andalucía, España, simplemente podría no haber personal suficiente para una apertura segura. De hecho, las pautas noruegas sugieren que abrir las bibliotecas con restricciones podría requerir más personal que el habitual, por lo que podría ser útil que regrese el personal asignado de manera temporaria a otras tareas.

Todavía existen dudas con respecto a la posibilidad de contagio a través de los sistemas de aire acondicionado.  La Organización Mundial de la Salud ha indicado que esto podría ser una amenaza, lo cual también se incluyó en las pautas francesas e italianas, aunque estas últimas sugieren que un plan de mantenimiento regular podría ser beneficioso, mientras que en Estados Unidos se recomienda una mayor ventilación. Las pautas polacas, por ejemplo, sugieren la ventilación de espacios con la mayor frecuencia posible, al igual que las pautas del Consejo de la Biblioteca de la República Checa (5 minutos por hora). Las pautas portuguesas sugieren que esto puede ser preferible al uso del aire acondicionado (¡y también los espacios más verdes!).

Sobre todo, como establecen las pautas portuguesas, una manera de mantener al personal seguro es mantenerlo informado, particularmente cuando se modifican las pautas.  Esto también los dejará mejor preparados para poder ayudar a los usuarios con respecto a las normas.

Manejo de materiales

Para más recomendaciones ver la sección anterior.

Comunicación con el público

Dada la incertidumbre actual, y con frecuencia debido a la complejidad del proceso de levantar las restricciones, la planificación de las bibliotecas al respecto también tiende a enfocarse en las comunicaciones. Las pautas australianas sugieren que aquellos usuarios que no saben qué se puede hacer y qué no podrían hacer más preguntas de las habituales. Las pautas canadienses se hacen eco de esto, y destacan la necesidad de explicar los cambios en los servicios y ayudar a los usuarios a comprender que algunas cosas quizá no vuelvan a ser como antes.

Las nuevas reglas son lo primero que los usuarios ven al visitar el sitio web del sistema de bibliotecas públicas de Macao (China), mientras que la divulgación entre los usuarios es un punto clave del listado de verificación elaborado por las bibliotecas alemanas . La biblioteca Arapahoe de Estados Unidos realiza encuestas entre los usuarios para identificar los servicios que les faltan, con el propósito de incluirlos en el proceso. Las pautas canadienses  hacen hincapié en la necesidad de tener en cuenta a los hablantes no nativos al diseñar carteles y comunicaciones, y sugieren usar gráficos para ayudarlos.

Planes de reapertura en todo el mundo

A continuación, se presentan algunos ejemplos de planes nuevos:

Alemania: la asociación de bibliotecas elaboró un lisado de verificación sobre los pasos que las bibliotecas pueden dar con respecto a la higiene del personal, limitando el contacto y las situaciones en las que las personas estén demasiado cerca, cómo mantenerse seguro al brindar servicios, gestión del personal, manejo de materiales y comunicación. Hemos traducido este listado al inglés.  Ver también la página web de la Asociación sobre la reapertura. En tanto la Biblioteca Nacional de Alemania ha reabierto sus salas de lectura con más detalles disponibles aquí.

Australia: la Asociación de Bibliotecas e Información de Australia proporcionó un listado de verificación de gran utilidad que brinda los pasos a seguir con respecto a comunicación, distanciamiento social, medidas de seguridad, apoyo al personal, y apoyo y actividades para la comunidad.

Austria: la asociación de bibliotecas desarrolló pautas para una reapertura segura basadas en experiencias y prácticas internacionales.

Bélgica: la Asociación de Bibliotecas Flamenca elaboró una página sobre la reapertura en la que recopiló información relevante de diferentes fuentes en un conjunto de pautas (traducidas al inglés por IFLA). En tanto, el gobierno de la Bélgica francoparlante publicó una circular (traducida al inglés por IFLA), y la asociación de bibliotecas desarrolló una infografía de uso en bibliotecas para brindar información a los usuarios.

Canadá: el Consejo Canadiense de Bibliotecas Urbanas ha elaborado un listado  de temas a considerar que refleja el hecho de que la situación deberá ser analizada en el ámbito provincial o local. Este listado incluye preguntas sobre gobernanza, comunicaciones, colecciones, personal, servicios, programación y espacios.

Croacia: la Biblioteca de la Universidad Nacional compartió una actualización sobre cómo está organizando la reapertura. La página también incluye vínculos a otras bibliotecas. La IFLA realizó esta traducción además de pautas previas que aportan sugerencias sobre el funcionamiento de las bibliotecas mientras permanecen cerradas.

Dinamarca: el Ministerio de Cultura elaboró pautas para las bibliotecas sobre el paso siguiente a la apertura que incluyen trabajo con el personal, apoyo a los usuarios y préstamos. 

Eslovaquia: la Biblioteca Nacional elaboró pautas (fechadas el 20 de mayo) sobre préstamos, uso del espacio, uso de los vehículos de la biblioteca y desinfección (original, traducción a cargo de IFLA). También incluye normas respecto de eventos dada la determinación de Eslovaquia de avanzar hacia una nueva etapa de levantamiento de su cuarentena. Ver también la página de recursos ampliada de la Biblioteca Nacional.

Eslovenia: El Instituto Nacional de Salud Pública ha publicado pautas (traducidas al inglés por IFLA) para las bibliotecas que incluyen recomendaciones sobre distanciamiento social y manejo de materiales. La Asociación de Bibliotecas está siguiendo la situación y la experiencia de las bibliotecas, en particular, en la fase de reapertura.

España: las pautas oficiales del gobierno establecen las normas para la reapertura, que incluyen limpieza e higiene y otras actividades más amplias. La Asociación Andaluza de Bibliotecarios ha elaborado un protocolo para la reapertura de bibliotecas que incluye pautas sobre el personal, los espacios y los materiales. FESABID, la Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística tiene una colección de vínculos a fuentes para asistir a las bibliotecas en su reapertura y a través de sus socios ha desarrollado un conjunto de diez principios para la reapertura de las bibliotecas. La Red de Bibliotecas Universitarias de España (REBUIN) ha desarrollado pautas exhaustivas (en español) para la reapertura de las bibliotecas académicas.

Estados Unidos: La Biblioteca del Estado de Nuevo México, Estados Unidos elaboró planes para una reapertura en etapas, y en el estado de Idaho se realizó una tabla y un blog integral sobre las etapas del levantamiento de restricciones en las bibliotecas con muchas ideas de utilidad. Las bibliotecas públicas del Estado de Georgia, Estados Unidos, publicaron un plan modelo para bibliotecas relativo a la toma de decisiones sobre el personal y los servicios en las distintas etapas del levantamiento de las restricciones, al igual que West Virginia e Indiana. La Biblioteca del Estado de Montana compartió tres ejemplos (aquí, aquí y aquí). El coordinador de bibliotecas públicas de Alaska también mencionó estas cuestiones en una presentación, al igual que el Consorcio de Bibliotecas de Colorado y la Asociación de Bibliotecas de Massachusetts . La Comisión de Bibliotecas de Idaho compartió algunos ejemplos de planes de reapertura de bibliotecas de diferentes tamaños, que podrían ser de utilidad. También existen guías específicas de Illinois y Vermont para entregas en la acera.

Estonia: el Ministro de Cultura elaboró pautas (traducidas al inglés por IFLA) sobre cómo reabrir espacios en la biblioteca ––muchas bibliotecas permanecieron abiertas ofreciendo servicio de entrega en la acera y a domicilio. También se incluyen instrucciones sobre el manejo de personal o visitantes enfermos.

Finlandia: el sitio Libraries.fi, administrado por la Biblioteca de la Ciudad de Helsinki incluye una descripción  en inglés sobre los diferentes enfoques adoptados por las bibliotecas finlandesas, así como vínculos a recursos clave y un foro  donde los bibliotecarios pueden hacer preguntas sobre la manera de prestar servicios mientras se levantan las restricciones de la cuarentena.   

Francia: las asociaciones de bibliotecas de Francia han elaborado una guía (traducida al inglés por IFLA) sobre los servicios que pueden ofrecerse en las diferentes etapas de eliminación de restricciones y sobre la minimización de riesgos. También hay una infografía para explicar las fases.

Hong Kong (China): la Asociación de Bibliotecas de Hong Kong compartió información sobre los planes para la reapertura de bibliotecas académicas. El sitio web de la Biblioteca Pública de Hong Kong contiene información sobre los planes para las bibliotecas públicas.

Hungría: el Instituto de Bibliotecas de Hungría ha elaborado un resumen sobre las reaperturas en todo el mundo.  

Irán: la Federación de Bibliotecas Públicas de Irán publicó pautas para que las bibliotecas están iniciando la reapertura, que incluyen sugerencias sobre alternativas para brindar servicios y cuidados para el personal y los usuarios.

Italia: la Asociación de Bibliotecas de Italia publicó un compendio de documentación y sus sugerencias con reglas a seguir durante la reapertura de las bibliotecas.

Japón: la Asociación de Bibliotecas de Japón compartió pautas sobre reapertura en las que resalta enfoques sobre evaluaciones riesgosas, seguridad de los usuarios y del personal, eventos y cómo manejar posibles casos.  

Líbano: la Universidad del Espíritu Santo de Kaslik (Líbano) ha publicado su plan de reapertura , que incluye pautas sobre el manejo de materiales, la prestación de servicios y la seguridad de los usuarios y el personal.

México: un grupo de bibliotecas universitarias ha elaborado una infografía que incluye elementos clave para el funcionamiento seguro de las bibliotecas después de la pandemia.

Noruega: la Asociación de Bibliotecas y la Asociación de Bibliotecarios prepararon pautas sobre reducción de riesgos en las bibliotecas (en noruego, con fecha 8 de mayo). La IFLA ha traducido al inglés estas pautas.

Países Bajos: se ha realizado un conjunto de protocolos (abordan préstamos, actividades con niños de nivel primario, grupos de hasta diez personas, y uso de computadoras) además de un listado de verificación (traducido al inglés por IFLA). La traducción de otros protocolos se encuentra en proceso.  

Polonia: la Biblioteca Nacional de Polonia ha elaborado pautas sobre seguridad del personal, higiene de las instalaciones y manejo de los síntomas del personal y los usuarios.

Portugal: la Dirección General de Libros, Archivos y Bibliotecas ha elaborado pautas en portugués (traducidas por IFLA) para las bibliotecas públicas que incluyen sugerencias sobre el personal, la higiene y los servicios, y un método de apertura que consta de cuatro fases.

Reino Unido: la página de CILIP sobre COVID-19 incluye recursos para ayudar a preparar la reapertura desarrollando un plan formal con los departamentos gubernamentales relevantes, con sugerencias ya presentadas para las bibliotecas escolares. La página incluye sugerencias de listados de verificación para uso de las bibliotecas escolares antes de la apertura. Además, CILIP ya envió una carta dirigida a los empleados resaltando la necesidad de evaluar y minimizar los riesgos antes de la reapertura.

República Checa: el gobierno compartió pautas sobre higiene en bibliotecas reabiertas, y el Consejo de Bibliotecas difundió más sugerencias sobre formas de reapertura de servicios con condiciones de seguridad para los empleados. En la Página Web del Consejo de Bibliotecas es posible encontrar más información. La IFLA tradujo las últimas pautas (18 de mayo) al inglés además de las pautas básicas que ya fueron compartidas el 24 de abril (original, traducción).

Rumania:  la Asociación de Bibliotecarios Rumanos ha compartido una guía del Instituto Nacional de Salud Pública sobre la reapertura (en rumano), disponible a partir del 17 de mayo.  La IFLA ha traducido esta guía al inglés, junto con otras pautas sobre la reapertura.  

Serbia: La Biblioteca Nacional ha iniciado la reapertura compartiendo un informe sobre los primeros pasos dados para promover la higiene y limitar el contacto.

Suiza: la Asociación de Bibliotecas ha elaborado pautas que complementan la información general producida para todos los establecimientos.  La IFLA realizó la traducción al inglés de estas pautas.

Acciones de las asociaciones, bibliotecas nacionales y socios de las bibliotecas

Asociaciones y autoridades de las bibliotecas

Alemania: Página informativa sobre Bibliotecas y COVID-19 de la Asociación de Bibliotecas de Alemania (en alemán). Ver también la página sobre prestación de servicios remotos y el comunicado de prensa que probablemente inspiró la cobertura nacional de los medios sobre los servicios de las bibliotecas.

Australia: Respuesta de las Bibliotecas de Australia frente a la COVID-19. ALIA también elaboró sus Publicaciones para el Desarrollo Profesional disponibles en forma gratuita durante la crisis, lanzó una página de actividades durante la pandemia, y está trabajando en un fondo de ayuda. ALIA además publicó un informe provisional sobre la respuesta de las bibliotecas frente a la enfermedad COVID-19. Con el regreso de las bibliotecas, ALIA lanzó su campaña de comunicación llamada ‘Regresamos ’, instando a los usuarios a compartir lo que se perdieron mientras las bibliotecas permanecieron cerradas.

Austria: la asociación de bibliotecas proporciona información valiosa a las bibliotecas sobre procedimientos para una reapertura segura y comparte asesoramiento gubernamental. También transformó sus cursos presenciales en virtuales.

Bélgica: Las bibliotecas y archivos deberían cerrar para sus usuarios (en holandés).

Brasil: FEBAB creó una página de recursos sobre COVID-19 (en portugués), y una breve lista de pasos a seguir, mientras que IBICT subió a su página una serie de fuentes de datos (sobre COVID-19 y material científico de apoyo al aprendizaje para todas las edades) y agregó información sobre COVID-19 a su mapa interactivo del país —para más información, ver el comunicado de prensa (en inglés).  El Instituto de Información Científica y Tecnológica y de Comunicación y Salud (ICICT) de Brasil ha elaborado una versión más detallada de esta página en portugués, centrada especialmente en elementos que podrían ser de ayuda para la salud de las mujeres y las bibliotecas infantiles. 

Bulgaria:  Recursos para que los bibliotecarios respondan a la enfermedad COVID-19 (en búlgaro).

Camerún: la Asociación de Bibliotecarios y Archivistas de Camerún ha organizado debates por Whatsapp entre sus miembros con el fin de identificar futuras prioridades, y está trabajando con el Ministro de Cultura y la Universidad de Bamenda para coordinar iniciativas de archivo relacionadas con la pandemia.

China: La Sociedad de Bibliotecas de China y la Biblioteca Nacional compartieron un informe completo de todas las actividades realizadas por la asociación y las bibliotecas de toda China en apoyo de las comunidades, desde el gobierno hacia los ciudadanos.

Colombia: la Asociación de Bibliotecarios de Colombia preparó un seminario web (en español, en conjunto con la Sección de IFLA-LAC) sobre ideas para que los bibliotecarios puedan responder.

Corea (República de): Declaración sobre la Situación con respecto al Coronavirus.

Croacia: la Asociación de Bibliotecas de Croacia preparó una página específica con información sobre servicios remotos, un punto para agregar datos sobre COVID-19 para las bibliotecas, acceso a servicios de reuniones virtuales y recursos electrónicos.

España: la Red de Bibliotecas Académicas preparó una página de recursos (en español).

Estados Unidos: Manual de Preparación para la Pandemia. Ver también los recursos reunidos por la Oficina de Programas Públicos de la Asociación de Bibliotecas de Estados Unidos, y el seminario sobre prestación de servicios remotos y su libro electrónico sobre preparación para abordar desastres, que actualmente es de acceso público. También está disponible esta página de recursos elaborada por la Asociación Estadounidense de Bibliotecas Jurídicas, los resultados de la encuesta de la Asociación de Bibliotecas Públicas sobre la respuesta de las bibliotecas públicas, y esta página sobre la preparación para la pandemia elaborada por la Asociación Estadounidense de Bibliotecas Escolares.

Francia: la Asociación de Bibliotecas de Francia publicó información sobre Servicios que brindan las Bibliotecas y Salud Pública (en francés), y promueve debates sobre gestión de personal durante la pandemia. La Asociación de Bibliotecarios Universitarios de Francia también lleva registro de las actividades de las bibliotecas universitarias.

Ghana: La Autoridad para las Bibliotecas de Ghana fomenta la obtención de tarjetas digitales para bibliotecas, y dispone recursos para las bibliotecas y sus usuarios a través de su página de recursos.

India: las asociaciones de bibliotecas tanto federales como de los estados ofrecen activamente cursos de capacitación en línea sobre COVID-19 y desarrollo profesional; la asociación del estado de Karnataka ofrece cursos continuamente.

Italia:  Dónde encontrar información (en italiano) ofrece un panorama sobre la legislación nacional, fuentes de asesoramiento y propuestas sobre formas de brindar el servicio protegiendo la privacidad y la salud.  

México:  El Colegio Nacional de Bibliotecarios realiza una serie de encuentros virtuales y una campaña en los medios sociales de comunicación para quedarse en casa, también resalta la experiencia de las bibliotecas de México en la crisis (incluye un seminario web), fomenta la lectura en casa (también incluye un seminario web), y comparte recursos informativos (en español). Además, la Asociación de Bibliotecas de México publicó una carta de apoyo a los profesionales de la salud y a los bibliotecarios durante la crisis.

Nigeria: la Asociación de Estudiantes de Bibliotecología y Ciencias de la Información organizó una serie de conferencias para sus miembros durante algunos días.

Nueva Zelanda:  COVID-19 Coronavirus y el Sector del Servicio de Bibliotecas e Información de Nueva Zelanda.

Países Bajos: Las bibliotecas holandesas crearon una página de recursos y actividades para sus miembros (ofrece traducción al inglés).

Portugal: la Asociación de Bibliotecas de Portugal dicta sus seminarios web en forma gratuita en línea (en portugués).

Puerto Rico: La Asociación de Bibliotecarios de Puerto Rico lanzó una campaña con respecto a la desinformación sobre COVID-19 (en español).

Reino Unido:  Servicio de Información sobre Coronavirus de CILIP, ver también las pautas específicas elaboradas para las bibliotecas escolares. CILIP también ha escrito al gobierno para que flexibilice las leyes de propiedad intelectual y ha lanzado el Servicio Nacional de Recomendaciones (Servicio Nacional de Recomendaciones) que consiste en una serie de videos diarios en YouTube con recomendaciones de libros para niños y familias. CILIP también ha elaborado una declaración sobre las implicancias éticas y relativas a la privacidad de la COVID-19, destacando la necesidad de transparencia, del uso de pruebas por parte del gobierno, y de proteger la vida privada.

República Checa: la Asociación de Bibliotecas Checas elaboró una página de información que incluye asesoramiento sanitario, actualizaciones sobre respuestas gubernamentales, e ideas sobre cómo trabajar respetando los derechos de autor y la legislación sobre privacidad en tiempos de pandemia.

Rumania: la Asociación de Bibliotecarios Rumanos  ha organizado clases, seminarios web y sesiones de trabajo para ayudar a sus miembros a enfrentar la pandemia, y ha lanzado la campaña pública #thelibraryfromhome (la biblioteca desde casa). La Asociación también ha recopilado datos sobre bibliotecas y servicios, mientras que el sector en su totalidad ha apoyado iniciativas generales a través de la impresión de equipamiento de protección en 3D, la investigación y la lucha contra la desinformación.

Turquía: la Asociación de Bibliotecas de Turquía dio una conferencia en línea dirigida a fomentar la lectura, presentando videos y aportes de actores, escritores, artistas e investigadores.

Además, la Sociedad China de Bibliotecas ha trabajado con la Biblioteca Nacional para ofrecer aprendizaje en línea, mientras que la Asociación de Bibliotecas de Letonia ha transformado su conferencia en un evento en línea combinado con una campaña en las redes sociales. La Biblioteca del Parlamento Nacional de Japón, como parte de su apoyo a la profesión, ha estado monitoreando y publicando actualizaciones sobre la situación, como lo ha hecho saveMLAK (una organización enfocada en brindar ayuda a las bibliotecas, archivos y museos en tiempos de crisis).

Otras asociaciones y organizaciones también están activas. El Consejo de Recursos de Bibliotecas e Información (CLIR, por sus siglas en inglés) ha organizado recursos sobre COVID-19 en una página especial, mientras que la Asociación de Bibliotecas de Investigación cuenta con análisis de lo que están haciendo las bibliotecas académicas y de investigación de Estados Unidos y Canadá. La Asociación de Bibliotecas y Ciencias de la Información de África (AfLIA) está recabando ejemplos de lo que están haciendo las bibliotecas en África y tiene una página sobre cómo pueden responder las bibliotecas, además de otra página de recursos, al igual que Infotecarios en América Latina (que colabora con la Asociación de Bibliotecas de Colombia, ASCOLBI) y LIBER en las bibliotecas académicas de Europa. EBLIDA, por su parte, desarrolló una lista de acciones que pueden realizar los miembros. En Europa, NAPLE elaboró un valioso informe en el que describe la situación en 20 países miembros al momento de declararse e instalarse la pandemia. La Asociación de Bibliotecas y Educadores en Ciencias de la Información ha publicado su propia página de recursos.

Otras asociaciones y organizaciones también están trabajando activamente. El Consejo de Recursos de Bibliotecas e Información (CLIR, por sus siglas en inglés) ha organizado recursos sobre COVID-19 en una página especial, mientras que la Asociación de Bibliotecas de Investigación cuenta con análisis de lo que están haciendo las bibliotecas académicas y de investigación de Estados Unidos y Canadá. La Asociación de Bibliotecas y Ciencias de la Información de África (AfLIA) está recabando ejemplos de lo que están haciendo las bibliotecas en África y tiene una página sobre cómo pueden responder las bibliotecas, además de otra página de recursos, al igual que Infotecarios en América Latina (que colabora con la Asociación de Bibliotecas de Colombia, ASCOLBI) y LIBER en las bibliotecas académicas de Europa. EBLIDA, por su parte, desarrolló una lista de acciones que pueden realizar los miembros. En Europa, NAPLE elaboró un valioso informe en el que describe la situación en 20 países miembros al momento de declararse e instalarse la pandemia. La  Asociación de Bibliotecas y Educadores en Ciencias de la Información ha publicado su propia página de recursos, y la Federación de Bibliotecas de Ciencias de la Salud de India ha organizado seminarios web sobre el futuro de las bibliotecas después de la COVID-19, al igual que la biblioteca de la Universidad de Panjab, en Chabdragarh, India.

Además, las bibliotecas públicas de Turquía, a través de la Dirección General de Bibliotecas y Publicaciones también han impulsado servicios electrónicos que permiten a los ciudadanos unirse a las bibliotecas en forma electrónica, y acceder a miles de libros electrónicos, solicitar la adquisición de nuevos libros y descargarlos en sus dispositivos. La Fundación de Lectura de los Países Bajos tiene una página con recursos e ideas para promover la alfabetización y la lectura en casa que incluye pódcast, encuentros con ilustradores infantiles y, por supuesto, acceso a libros electrónicos a través de las bibliotecas. En Hungría, el Instituto de Bibliotecología elaboró una página de información que incluye asesoramiento sobre desinfección de libros, manejo de los derechos de autor y las buenas prácticas internacionales, y a través de la página libraries.hu comparte historias de todo el país y el mundo.

En tanto, la Asociación para la Promoción de los Servicios Documentales Escolares en Quebec brinda a sus miembros herramientas que pueden utilizar para garantizar que las bibliotecas cuenten con planes integrales para brindar educación remota, mientras que el Instituto Every Library ha implementado encuentros regulares y un fondo de emergencia para ayudar a las bibliotecas que enfrentan dificultades.

Bibliotecas nacionales

Las bibliotecas nacionales también pueden tener una función importante brindando acceso a los contenidos, como instituciones clave de sus países o como líderes de sus sistemas de bibliotecas nacionales.  La información obtenida en la Conferencia de Directores de Bibliotecas Nacionales permitió elaborar un amplio panorama. En China, por ejemplo, la biblioteca digital nacional ha reforzado sus servicios para poder satisfacer el aumento de la demanda y no aplica multas por el material prestado que no se puede devolver, y proporciona apoyo a las bibliotecas y bibliotecarios de todo el país. También en Corea la biblioteca digital nacional registra un incremento de usuarios. La función de los recursos de la Biblioteca Nacional destinados a apoyar los esfuerzos para combatir la pandemia obtuvo el reconocimiento de la Biblioteca Británica en su propia página de recursos.

Algunas bibliotecas han podido negociar la posibilidad de brindar un mayor acceso a contenido protegido por el depósito legal para investigadores y escuelas en Noruega, y para investigadores en la República Checa  (junto con las bibliotecas universitarias). En tanto la Biblioteca Nacional de Aruba permitió el acceso a los primeros libros electrónicos en papiamento (el idioma local), y por primera vez ofrecerá un servicio de préstamos electrónicos en holandés.

Otras bibliotecas están ofreciendo actividades en línea. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, por ejemplo, está organizando una actividad virtual denominada virtual transcribathon para que participen personas a distancia, mientras que la Biblioteca Nacional de Francia está organizando exhibiciones virtuales. La Biblioteca Nacional de Estonia ha generado los medios para brindar al público acceso a los libros sin ningún contacto (y la demanda ha aumentado significativamente), mientras que la Biblioteca Nacional de España promueve su contenido digital, que puede utilizarse para apoyar la educación, como la Biblioteca Nacional de Hungría, cuyo personal ha realizado videos para aprender danzas y ciencias populares.

La Biblioteca Nacional de Noruega alienta a los usuarios a acceder a sus pódcast, dado que no es posible realizar eventos presenciales. Lo mismo sucede en la Biblioteca del Congreso de Argentina, que además brinda acceso a una gran variedad de contenidos nuevos.

La Biblioteca Nacional y Universitaria de Croacia continúa ofreciendo servicios de consulta y referencia además de acceso a recursos, incluidas exhibiciones virtuales, y además brinda orientación y asesoramiento a bibliotecas de todo tipo afectadas por el terremoto. La Biblioteca Nacional de Indonesia promueve su aplicación ya existente, y se ha unido a la Iniciativa Nacional Trabaja desde tu Casa para ofrecer a las personas alternativas para no viajar al trabajo. El Consejo de la Biblioteca Nacional de Singapur recurrió a sus colecciones a los efectos de aportar información sobre pandemias pasadas.

La Biblioteca Nacional de Luxemburgo, a fin de facilitar el acceso, está ofreciendo por correo electrónico la posibilidad de obtener una tarjeta de biblioteca con una validez de tres meses, sin las habituales verificaciones de identificación. Por su parte, la Biblioteca Nacional de Marruecos continúa realizando inscripciones en línea junto con la asignación de ISBN y los servicios de depósito legal. La Biblioteca Nacional de Lituania junto con la Facultad de Robótica promueven la impresión de equipos de protección personal en las bibliotecas públicas de todo el país.

Otros actores están trabajando para respaldar a los sectores bibliotecarios nacionales en general. La Biblioteca Nacional de Sri Lanka, por ejemplo, redacta y comparte pautas con las bibliotecas de todo el país, mientras que la Biblioteca Nacional de la República Checa ha elaborado una infografía sobre cómo manejar las obras devueltas. La Dirección General de Bibliotecas de Portugal tiene una página  repleta de información y recursos, con el lema #BibliotecaNaSuaCasa.

En tanto, algunas bibliotecas nacionales que participan brindando apoyo a la tarea parlamentaria continúan elaborado informes legislativos para ofrecer un panorama de lo que está sucediendo, como en Argentina y China. Las bibliotecas parlamentarias especializadas también están trabajando para brindar apoyo a la labor de sus instituciones.

Socios de las bibliotecas

Se han recibido con beneplácito las medidas de editoriales, distribuidores y otros actores que trabajan con bibliotecas tendientes a facilitar el acceso a los contenidos, aun cuando los edificios de las bibliotecas deben cerrar sus puertas. Tal como se señala en la Declaración de la Presidenta y del Secretario General de la IFLA, se espera que esas medidas se generalicen dado que todos deseamos trabajar de manera conjunta para seguir aprendiendo, investigando y accediendo a la cultura.

Ha resultado clave la medida de permitir el acceso remoto a contenidos que solían estar restringidos a usuarios presenciales. VitalSource ha colaborado con sus socios editoriales para ampliar el acceso a su material utilizando solo una dirección de correo electrónico para iniciar la sesión, al igual que ProQuest a través de eBook Central, Springer a través de sesiones más extensas y Emerald a través de posibilidades de acceso remoto, mientras que la publicación médica Journal of the American Medical Association también permite un mayor acceso externo, al igual que sitios como ancestry.com. Michigan University Press permite la lectura (pero no la descarga) de gran parte de sus contenidos. En el Reino Unido, la editorial para niños Collins está poniendo a disposición del público de manera remota contenido al que antes solo se podía acceder en las instalaciones. También en Letonia y Kenia hay ejemplos positivos.

En otros casos, simplemente se libera más contenido, o se ofrece a precios reducidos.  Project MUSE ha anunciado que el material de 9 editoriales universitarias estará disponible de manera gratuita por algunos meses, mientras que Cambridge University Press ofrece acceso a libros de texto en formato html y la Biochemical Society ofrece acceso libre a sus publicaciones hasta nuevo aviso. Dos editoriales rumanas trabajaron con la Universidad Nacional de Administración y Ciencias Políticas y acordaron ofrecer acceso libre a libros en línea.

En Estados Unidos, para las bibliotecas públicas, Macmillan ha suspendido las limitaciones impuestas recientemente al acceso de las bibliotecas a nuevas publicaciones de libros electrónicos. Penguin Random House está ofreciendo descuentos específicos para bibliotecas públicas y escolares. Overdrive y RB Books también ofrecen la posibilidad de tener más copias en préstamo de un mismo libro electrónico simultáneamente. Además, en los Estados Unidos se ha puesto a disposición del público Booklist, una colección de reseñas de libros y otros recursos que ayudan en la enseñanza y otras actividades relacionadas con los libros. En respuesta a otro desafío frecuente, Libraries Connected (Reino Unido) ha elaborado una lista de editoriales que permiten la narración de historias en línea.

Algunas editoriales también han tomado nota del hecho de que algunas bibliotecas simplemente no pueden pagar en este momento, como Bristol University Press.

IFLA agradece a su propio socio editorial, SAGE, que ha anunciado algunas medidas, entre ellas la eliminación del acceso por suscripción a una serie de artículos, y la creación de una iniciativa denominada Declaración Coordinada de Wellcome sobre material relacionado con COVID-19. Además está promoviendo un curso en línea gratuito de su autoría denominado “Cómo lograr la publicación de mi material”. Otro auspiciante clave, OCLC, también ha lanzado una página de recursos.

Al igual que otras editoriales (por ejemplo, Emerald, Frontiers, Springer Nature, Elsevier, Oxford University Press, Cambridge University Press, ZBW – Leibniz Information Centre for Economics, y MIT Press), SAGE también está reuniendo y compartiendo recursos sobre COVID-19 y el manejo de la pandemia a través de un micrositio.  La Casa Blanca ha tomado medidas para facilitar la minería de textos y datos con el fin de ayudar a encontrar soluciones, a través de la publicación de 29.000 documentos para su análisis.

Emerald también fomenta la creación y el intercambio de publicaciones sobre la respuesta de las bibliotecas a la pandemia, habilitando el acceso abierto y planificando temas de discusión.

Finalmente, OCLC, un socio clave de la IFLA, celebró una reunión virtual abierta en la que participaron más de mil bibliotecarios para compartir historias y comprender las necesidades de la profesión.

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Comunicación con usuarios en diferentes idiomas

La Sección de Servicios Bibliotecarios para Poblaciones Multiculturales de la IFLA está trabajando con la Asociación Australiana de Bibliotecas e Información (ALIA, por sus siglas en inglés) para desarrollar señalización traducida y un texto para respaldar a las bibliotecas en su comunicación con comunidades lingüísticamente diversas, en especial en relación con los cierres de bibliotecas y el acceso a la información en línea. Estos recursos están disponibles en formato MS Word. Se recibe con beneplácito que las bibliotecas adapten y utilicen los contenidos de la mejor manera posible para comunicarse con su comunidad. A medida que se realicen traducciones a más idiomas, estas se pondrán a disposición del público.

Cuestiones en curso

La IFLA reconoce que la pandemia ha causado una serie de cuestiones de envergadura que estamos siguiendo de cerca. Además de las cuestiones relacionadas con derechos de autor, mencionadas con anterioridad, también surgen preocupaciones por el impacto de la crisis en los sectores más amplios de la cultura, la educación y la investigación, la privacidad y la protección de las normas democráticas. Continuamos monitoreando estos temas de cerca y compartiremos información y opiniones cuando sea apropiado.

Ya estamos trabajando activamente en estos temas, en particular a través de nuestra participación en la redacción de una declaración de la UNESCO sobre el patrimonio documental y la pandemia de COVID-19, a la que luego nos adheriremos. Esta iniciativa pone de manifiesto el potencial que tiene el patrimonio documental para instruir y brindar confort en tiempos como los que atravesamos, y convoca a los gobiernos y a otros actores a que reconozcan este potencial y apoyen el trabajo de nuestras instituciones. La importancia del patrimonio también se subraya en nuestro blog referido al rol del patrimonio en la narración de historias.

IFLA también ha liderado la elaboración de una carta dirigida al Director General de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual para garantizar que las leyes y las prácticas relacionadas con derechos de autor se adapten al contexto actual. Esto pone de relieve los desafíos creados por la combinación de la situación actual y el riesgo de que la legislación vigente genere una rigidez que obstaculice la capacidad de respuesta. En el caso de las bibliotecas, esto sucede, por ejemplo, cuando se permiten los usos no digitales pero no se permiten los usos digitales. En su respuesta, el Director General destacó la importancia de las excepciones y limitaciones para garantizar el acceso en tiempos de pandemia.   

La IFLA también ha subrayado los desafíos que enfrentan las bibliotecas universitarias para  acceder a los libros electrónicos y  ha analizado si existen fundamentos para realizar una investigación sobre competencia.  Hemos firmado la Declaración de ICOLC sobre acceso a recursos y COVID-19 y elaborado nuestros propios principios para ser utilizados por las asociaciones de bibliotecas en las negociaciones con los titulares de derechos.  En nuestros blogs también hemos explorado los efectos sobre los valores bibliotecarios y los riesgos que enfrentan, y el modo en que las bibliotecas pueden promover la libertad de expresión.

También hemos creado un primer blog para analizar las distintas tendencias que podrían surgir de la pandemia desde distintas perspectivas de políticas, así como una segunda parte que identifica posibles áreas de interés en el corto, mediano y largo plazo, y una serie de ideas para fortalecer la capacidad de promover y defender el sector incluso durante la cuarentena.  En particular, hemos destacado la importancia de preservar la idea del financiamiento gubernamental para las bibliotecas, de manera que puedan mantenerse enfocadas en el público, y hemos propuesto cinco sugerencias  basadas en ideas existentes para incluir a las bibliotecas en los paquetes de estímulos económicos.  

Actividades de IFLA

El trabajo de la IFLA para fortalecer y mantener unido al sector bibliotecario global continúa, no solo a pesar de la pandemia de COVID-19, sino a causa de ella. Estamos convencidos de que debemos mantener el impulso creado por el proceso de la Visión Global y el lanzamiento de nuestra Estrategia el año pasado, y creemos con firmeza que la misión que propone es más pertinente que nunca antes.

Como se explica en nuestras Preguntas Frecuentes sobre la IFLA y la Pandemia de COVID-19, ya hemos trabajado arduamente para que nuestros voluntarios y nuestro personal puedan continuar haciendo su trabajo esencial, y nuestras Unidades Profesionales han celebrado una serie de reuniones de medio término exitosas a lo largo de las últimas semanas. También se incluyen algunos ejemplos sobre las actividades en curso de la IFLA.

Además, nuestra Sección sobre Bibliotecas Sanitarias y Biociencia, y un Grupo de Interés Especial en Pruebas sobre Salud Global y Desastres realizaron un seminario web el 23 de abril sobre desigualdades de la salud digital en tiempos de COVID-19. La Sección Bibliotecas para Niños y Jóvenes dedicó un boletín informativo al modo en que sus miembros experimentaron y respondieron ante la pandemia, nuestra Sección sobre Bibliotecas de Poblaciones Multiculturales lanzó una convocatoria sobre cómo las bibliotecas tienden la mano a diversos grupos, y la Sección sobre Bibliotecas para Personas con Necesidades Especiales solicita ejemplos relevantes para sus trabajo.  La Sección Asia-Oceanía de la IFLA ya ha reunido ejemplos de países de la región, al igual que la Sección de América Latina y el Caribe. La Sección sobre Continuación del Desarrollo Profesional y Aprendizaje en el Lugar de Trabajo está ofreciendo un seminario web sobre manejo del estrés.

Ya estamos preparando publicaciones y artículos sobre las respuestas de los distintos ámbitos del sector bibliotecario. Nuestro primer artículo fue sobre los bibliotecarios especializados en salud en el marco del Día Mundial de la Salud, seguido por artículos sobre bibliotecarios colecciones de patrimonio, una convocatoria para presentar experiencias de bibliotecarios de cárceles, una descripción del trabajo de las bibliotecas para archivar las memorias del presente, y un blog sobre la situación de las bibliotecas en las cárceles. Como señalamos en la sección anterior, también nos concentramos en promover y defender los cambios a corto y largo plazo que necesitan las bibliotecas. También hemos creado una edición especial sobre COVID-19 de nuestra popular  Infografía para Identificar Noticias Falsas.

En tanto, la Sección de Suministro de Documentos y Uso Compartido de Recursos de la IFLA ha incorporado un servicio para facilitar el intercambio internacional de recursos  con el fin de aliviar algunos de los inconvenientes provocados por la pandemia. Sin embargo, esto es solo el comienzo. También esperamos anunciar nuevos e interesantes servicios y oportunidades para construir un sector más fuerte que impulse sociedades alfabetizadas, informadas y participativas en el futuro. En esta tarea trabajaremos estrechamente con nuestras Unidades Profesionales —el mayor grupo de expertos del sector bibliotecario global— para inspirar, hacer partícipe, habilitar y conectar al sector bibliotecario global.  Esperamos compartir más muy pronto.

COVID-19, Coronavirus

Última actualización: 15 Junio 2020