2 January 2012

Taller de la IFLA sobre transparencia y buen gobierno: Argentina

Por Magdalena Biota

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El 28 de septiembre de
2011, en coincidencia con el “Día del acceso a la información”, se
realizó en Buenos Aires el Taller sobre transparencia y buen gobierno,
patrocinado por IFLA LAC, IFLA FAIFE y la Biblioteca del Congreso
(Argentina). A cargo de Paul Sturges, de la Universidad de Loughborough,
Inglaterra, y de Alejandra Martínez del Prado, del Sistema de
Bibliotecas de la Facultad de Medicina de la UNAM, el taller invitó al
intercambio de ideas y opiniones para reflexionar sobre cómo pueden
contribuir las bibliotecas al buen gobierno y la transparencia.

IFLA Workshop Argentina Las
palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la Senadora Roxana
Latorre, que compartió su satisfacción por el hecho de que el taller y
la fecha de celebración del “Día del acceso a la información”
coincidieran con el “estreno del nuevo edificio de la Biblioteca, antes
de que fuera oficialmente inaugurado” (ver foto más arriba). En relación
con el acceso a la información pública, señaló que la ley tiene media
sanción y está en tratamiento en la Cámara de Diputados, a la espera de
una sanción definitiva. Con el objeto de asegurar el acceso a la
información pública de todos los ciudadanos, la ley se sustenta en un
derecho que es necesario reglamentar: en la práctica, la información
emanada por Poder Legislativo y por el Poder Judicial es menos accesible
que la producida por el Poder Ejecutivo Nacional. Con la revolución
informática, que –dijo–  implica un cambio de paradigma, las
posibilidades de acceso se ven potenciadas. “Esto corrobora la profecía
maya de que en 2012 se producirá el fin del viejo mundo”, frase que la
Senadora empleó para indicar que, según su lectura, asistimos al
comienzo de una nueva era regida por nuevos dispositivos sociales y
mediaciones tecnológicas para regular las relaciones entre las personas y
el Estado.

Paralelamente al aumento en el acceso a la información
y al conocimiento, la Biblioteca del Congreso tuvo asimismo un marcado
crecimiento en el número de lectores, registró un 90% de respuestas
satisfactorias en cuanto a los servicios, y ha implementado medidas para
convertirse en una biblioteca digitalizada, “en un proceso infinito de
digitalización”. Destacó el reciente proceso de ordenamiento del Digesto Legal,
iniciado como un proyecto de ley que planteaba una nueva organización
de las leyes vigentes. Con el trabajo de más de 100 especialistas, se
logró ordenar y simplificar 300.000 leyes, reduciéndolas a un Digesto de sólo 3.600 normas, convenientemente clasificadas para facilitar el acceso libre y en línea.

Como
desafío, formuló el propósito de “regionalizar, federalizar y
constituir una verdadera red latinoamericana y mundial que nos
enriquezca”. Para ello indicó que es necesario pensar el trabajo
cotidiano como un trabajo de proyección, para que hasta en el último
rincón del mundo los ciudadanos estén conectados.

IFLA Workshop Argentina 2Siguieron las palabras de Paul Struges, que habló sobre el Manifiesto IFLA UNESCO, sobre Internet y transparencia. El Manifiesto, destacó, se sustenta en las nociones del Artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que dice: “Todo
individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este
derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de
investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin
limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

Cada vez más, señaló, las bibliotecas son espacios donde las personas
van a buscar información, y donde los bibliotecarios buscan información
en nombre de los ciudadanos, contribuyendo con la formación, la
expresión y la difusión de los conocimientos.

Mientras que en el
pasado las bibliotecas custodiaban la información, velando por la
integridad de su interpretación y la univocidad de sentido, en la
actualidad los bibliotecarios son custodios de los valores de libertad
de opinión y expresión. Sería deseable, dijo, que estos valores fueran
asimilados como creencias profundas, permitiendo que rijan todas las
actividades de la biblioteca y sean propagados a la sociedad.

El
Director Alejandro Santa describió los ejes de la administración,
cimentados en el libre acceso, la gratuidad de los servicios y la
igualdad de oportunidades. Agradeció la presencia en el acto del
personal, los gremios y representantes de otras bibliotecas. Señaló la
importancia de promover las redes, potenciar los aspectos positivos y
aprender para mejorar aquéllas que no funcionan tan bien. “El parlamento
es la gestión de la gente”, indicó, “y el rol del bibliotecario se
potencia con las nuevas tecnologías. Los bibliotecarios no van a
desaparecer: googlear no es mágico”. También mencionó con
agrado la posibilidad de contar con el espacio de extensión cultural
recientemente creado en la Biblioteca del Congreso, que servirá de
complemento y retroalimentación de los servicios y actividades
desarrolladas en la biblioteca.

El cierre del acto estuvo a cargo
de Felipe Pigna, que aportó una mirada retrospectiva a la reflexión
sobre el acceso a la información, evocando la creación de la escritura,
hace más de 6.000 años. Si bien esta fue la primera tecnología que
promovió un cambio en el modo de hacer accesible la información, sólo
recién a fines del siglo XIX y principios del XX se amplió el número de
personas que pudo dominar la capacidad de leer y escribir, que había
sido vedada a los grupos mayoritarios como modo de preservar el poder de
las élites dominantes.

También se refirió al concepto de “buen gobierno”, cuyos orígenes se remontan a España, más concretamente a las Siete Partidas
del Rey don Alfonso el Sabio, que sostenía que un buen gobierno
responde a las expectativas de la gente, debiendo estar el gobernante al
servicio del gobernado. Esto, dijo, sin justificar la invasión iniciada
durante las Cruzadas y continuada en la conquista y genocidio de
América.

A nivel local, el concepto tiene ecos en las proclamas
anticoloniales de José Gabriel Condorcanqui, o Túpac Amaru II, que
exigían la constitución de un gobierno legítimo en el que no se
impusieran injustos impuestos. Si bien ésta es la rebelión más
importante y la más conocida, ya desde 1493, con la rebelión antillana,
los pueblos de América se manifestaban en contra de la conquista y el
genocidio.

Con las gestas independentistas, comenzaron a
difundirse las ideas de Manuel Belgrano, pionero en la educación
popular, que decía: “Sin educación no hay patria, la economía y el
progreso de la nación depende de la educación del pueblo”. Desde
entonces la biblioteca ha sido el lugar de socialización de la cultura, y
las acciones llevadas a cabo por Mariano Moreno dan cuenta de la
preocupación de estos hombres por promover el acceso al conocimiento por
parte de todos, sin distinción de clase, género, edad o raza.

Pigna
además se refirió a los usos de la historia y al acceso a la misma con
carácter preventivo, recuperando a dos figuras polémicas y emblemáticas:
San Martín y Sarmiento, y refiriendo a dos situaciones concretas de la
historia argentina más reciente.

La primera aludió al Presidente
de la Sociedad Rural Argentina, Hugo Biolcati, que en sus discursos
suele citar a Sarmiento para avalar políticas de la organización. Pigna
advirtió: “Sarmiento fue la persona que más se peleó con la Sociedad
Rural Argentina”. Sin embargo, el modelo productivo en el que Sarmiento
creía era el que se basaba en la explotación a mediana escala, tal como
se desarrollaba entonces en Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires, que
permitía el asentamiento de pobladores, un mayor cuidado de los suelos y
un desarrollo más sostenible a largo plazo. En cambio, la oligarquía
terrateniente, nucleada en la Sociedad Rural, apostaba por el
latifundio, y descalificaba los argumentos de Sarmiento diciendo que
“contradecían la tradición argentina de la gran extensión”.

La
segunda, aludió a 1978, cuando se cumplieron los 200 del nacimiento de
San Martín. En el discurso por el acto de conmemoración, el entonces
presidente de facto Jorge Rafael Videla, dijo algo así como: “Si San
Martin estuviera vivo, estaría orgulloso de la labor que está llevando
adelante este ejército sanmartianiano en la lucha antisubversiva”. Pero
si a los hechos nos remitimos, dijo Pigna, basta con mencionar que
mientras San Martín fundó varias bibliotecas, la Junta Militar quemó más
de un millón de libros; y el código de honor del ejército de San Martín
establecía que el militar, por su poder, debía ser doblemente
respetuoso de los civiles. Por eso, invitó a leer la historia para estar
advertidos.

Por todo esto, valoró el derecho al acceso, a la
comunicación y a la creación, y destacó el rol de las bibliotecas.
Comentó su experiencia reciente en Colombia, y la importancia de los
parques biblioteca en ciudades de alto riesgo como Medellín, y dijo: “la
biblioteca es un elemento del futuro más que del pasado”. Evocó el
ambiente de las bibliotecas, y juzgó valiosa la idea del bien social y
colectivo que promueven, “el libro que hay que cuidar para que otros
puedan usarlo”. Mencionó la microfilmación y de la digitalización como
técnicas de preservación del conocimiento para el futuro y de
optimización del acceso a través de redes que democratizan la
investigación.

Para cerrar retomó la metáfora de los códices
mayas, del cataclismo, y señaló: “los mayas pensaban el fin del mundo
como comienzo de una nueva era en la que serían invitados a la cena a la
que hasta ahora les estaba vedada”.

Con las palabras de Pigna,
concluyó el acto de apertura, y a continuación se invitó a los
participantes del taller a asistir a la reunión en la que se discutiría
la importancia del rol de los bibliotecarios, como encargados de
facilitar y hacer posible el derecho de acceso a la información.

Se
subrayó la necesidad de desarrollar las capacidades de las redes de
bibliotecarios y las asociaciones de bibliotecas para compartir
experiencias y promover las buenas prácticas. La metodología de trabajo
fue participativa y en la segunda parte del taller se integraron grupos
para analizar puntos específicos del Manifiesto de la IFLA sobre Transparencia, buen gobierno y erradicación de la corrupción.
Las reflexiones finales incluyeron la formulación de proyectos
socialmente relevantes, de alcance nacional e internacional, que
contemplen la creación de redes de bibliotecarios comprometidos con el
acceso a la información y el conocimiento.

Government Libraries, Access to information, Argentina, Transparency, Access to information

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